15/09/09

La despedida tenía que ser a lo grande:
Primero con el 22, comprobando que tiene más aguante yo, y terminando con un
botellón improvisado en la esquina de un mercado, haciendo el tonto en medio de la calle y bailando como locos. La noche se fue animando, nos quitamos la camiseta y me acerqué a MiRubia, que siempre me acompaña. El otro día tuve un sueño extraño:
Estaba a su lado en un sitio multiple de deporte, un mar de caras sin nombre. Ella me palpaba el bolsillo y yo le susurraba notas al oído, entonces salí de mi letargo. Mi Mitad esquivó el beso al tiempo que me coloqué al lado de Jedi más grande y le dije: "Qué cojones tienes". Todo el mundo río, bueno no todos.
No hubo despedidas, ejecutamos el modo silencioso, subimos las escaleras sin luz y al fin volví a penetrar en esa placentera oscuridad. Ya estaba listo para la mudanza.
Aún con los destinos Perdidos en la pantalla del televisor, nos dió tiempo a subirnos al coche de Alonzo y así despedirme a lo grande, con la Estribos hasta que muera la noche.
Metí toda mi vida dentro del coche y sin apenas dormir indiqué el camino a seguir. Al estilo de juego a escala real, cogí todos los objetos que conforman mi entorno y los cambié de recipiente, a uno que por fin podía llamar mi propio hogar (Sin incluir en la categoría al familiar). Me pasé varios días ideando la forma ideal de colocación de muebles hasta conseguir la misma imagen que en mi cabeza. Por fin la burocracia soltó a mi Chica y pudo ver mi obra, no sin antes cenar en el sitio deseado. Ahora ya podíamos decir que comenzaba nuestra vida.
El único punto desfavorable es no poder resolver dudas, conocer otras mentes como diría Dante y satisfacer la curiosidad más carnal, pero gracias a oscuras habitaciones dentro de mi mente soluciono el problema todas las noches con diversos encuentros.

09/09/09

De nuevo bajo esas escaleras grises que me llevan a mi ciudad de adopción. Pero algo ha cambiado, todo es nuevo y especial. Pronto las circustancias se encargan de recordarme las dificultades pasadas. Ahora el metro es gratis y va por la calle. Nos bajamos en el barrio donde la gente siempre está en la calle. Al abrir la puerta vuelvo a ver a mi amigo y mentor en muchas cosas. Recordamos anécdotas y nos fumamos un cigarro en el balcón, cerca de los tejados. Hasta mañana.
Con un pequeño mapa y unas cuantas citas en la mano nos dirigimos a la estación del bosque interior, donde viven las tortugas, hacia el tren azul. Me transporta hacia el este, al río del pensamiento, allí vivo en la ciudad que NYunca duerme, soy feliz porque no hay futuro.
Mininia tuvo un pálpito, veríamos nuestro hogar. Nos recogió con su coche artificial e intentando pasar por humilde nos enseñó al grupo su propuesta:
Vivir en una caja de cerillas mientras se sigue enriqueciendo y maldiciendo lo dura que es la vida. Como recompensa saboreé una de mis favoritas, menos mal que aún nos quedan estos pequeños momentos.
En la ciudad calcada nos pidieron papeles que no teníamos, nos timaron y por poco nos dejan durmiendo dentro sino pagábamos la multa de ser nuevos. Aún algo desconcertados nos guiaron a una puerta donde la Alcahueta que vive entre faros realiza su alquimia. Nos ofreció el piso perfecto y tras pellizcarnos en el cómodo sofá fuimos al cajero y vaciamos nuestras cuentas. 300 gracias, Pay the man.
Estamos de vacaciones. Cada uno hicimos lo que mas deseábamos: Ella dormir y comer bien, y yo ver cine pendiente. Tan sólo había que pagar un pequeño peaje para conservar la tranquilidad:
Hacer la comida, mantener la casa decente y volvernos padres. Lo que al principio acepté como algo impuesto finalmente me terminó enamorando y ahora miro todos los días la Luna.
El patriarca volvió cuando debía hacerlo y como agradecimiento me llevó de nuevo a Lisboa, a ese curioso restaurante donde el pollo medio picante se sirve en un cuenco. Puse mi firma, me tomé un chupito con el dueño y regresé a casa, donde todo el
mundo estaba de fiesta. Fuimos juntando a todos y por 1,80 pasamos un gran rato. Como colofón vi a 2 chicas de mi anterior vida, aunque ya casi no quede nada de ella siempre vuelve a mí una cierta sensación de bienestar a su lado, sólo es un destello de lo que fue pero aún conserva ese aroma magnético.

31/08/09

La mujer de la melena verde sigue haciendo de las suyas allá por donde va. Ofrecí el obsequio a mis más allegados y las reacciones fueron más que favorables.
Mi Hermano de toda la vida tiene varios dones, uno de ellos es que te sientas de nuevo en casa aún habiendo estado años en otro lugar. Ocupamos nuestros tronos en el Limbo y nos dispusimos a Perdernos. De un fotograma sacamos un debate metafísico que provocó la pérdida total de lucidez. Abre los ojos.
Aparezco en la gran y preciosa plaza repleta de vida y veo aparecer poco a poco a mi Gatita a rayas. Me voy al paraíso de los perros y cojo el atajo hacia la noche, Penny Lane me tiende la mano y me guía a su atmósfera. Se convierte en el centro de atención y a todos nos gusta. Con la aprobación del jefe la Rubia, el Meso y yo encendimos una vela en el centro del recinto y en cuanto el primer hilo de humo apareció todas las cabezas giraron. 4 besos sentidos, una dulce despedida, la copa del mismo color de su pelo se quedaba atrás mientras yo intentaba llegar a algún lugar. Solté un nombre y un número entre dudas pero el transportador me llevó a donde deseaba. Muy profesional.
Al volver a la consciencia noté algo desagradablemente familiar, que me duró todo el día. La tentación vive ayer. Me transporté unos días atras cuando el Gran sereno agitó mi mente con una idea prohibida. Se me dió la oportunidad de elgir otro camino y decidí desatar toda mi ansia hacia la francesa nocturna de los ojos verdes. El Nenaco traspasó todas las barreras morales y mostró el acto al público. Lo que yo veía como otra fantasía más al resto le pareció real. Sólo recordar su mirada y se me quitan las ganas de tentar.
Mi hermana llamó pidiendo ayuda y nosotros manoseamos el tiempo hasta moldearlo al supuesto nuevo plan. Mirando casas ajenas por un pequeño agujero entre la calle 400 y la 500 me imagino viviendo diferentes momentos, pero todos felices junto a mi Reina. Otro círculo se cierra y una puerta se abre, una luz blanca inunda toda la habitación, una nueva vida está a punto de emerger.

21/08/09

Sentidas frases y pensamientos sobre mi Cosa revolotean entre los pasajeros que me acompañan de vuelta a mi vida. Miro hacia atrás y lo interminable ya ha pasado. Otro círculo cerrado.
Me desperté pronto y dispuse las notas en su correcta posición. Bajé y encendí (o lo intenté) el fuego. Al final acabé pidiendo ayuda y nos pudimos comer el banquete de los 22. Nisiquiera una mala noticia paterna estropeó la mañana.
El camarón retuvo instantáneas de lo que hubiese sido un podio justo para una Delfín. Ya todos nos íbamos despidiendo. Llegó el momento, justo cuando estábamos a punto de irnos una ligera brizna de nostalgia me rozó la cara. Seguro que al final sólo quedarán los buenos momentos.
Creímos inocentemente que el viaje de vuelta sería mejor. Lo único mejor era que llevaba en mi cartera verde algo abundante y de color. La Salamandra nos dió la bienvenida con su piel habitual, mi padre apareció de la sombra y ya me sentía en casa.
En silencio. Como dice mi Cous:
"Estamos entre dos mundos, separados de la cotidiana realidad de nuestros conocidos y vueltos a colocar al ritmo de los demás 2 meses después". Aún sufrimos de jetlag. Aún así noto un cambio en mi ser. Hay que cerrar puertas para poder abrir otras.
La vuelta a casa se intensificó dentro de un recuerdo:
En la gran casa de celebración con la familia reunida, un antiguo amigo nota mi desazón y me invita a seguirle a una pequeña habitación para jugar a algo misterioso. No tengo cigarro y nadie fuma. AA Jenn llega a mi rescate en su coche, en los asientos traseros hablamos mientras yo preparo un chocolate caliente, pero 2 entrometidos de azul me hacen perder la noción del tiempo y del espacio.
Al terminar de contárselo colgué el teléfono y pensé lo mucho que he disfrutado con ella este verano. Que así sea.
Ahora Frank me obliga a ver imágenes aleatorias de piratas y salvajes. Ya falta poco: 18días 7horas 23minutos 22segundos.

17/08/09

Estos últimos días me he escapado de la rutina por un atajo donde hay tiempo para pararse a oler las flores. Me lo mostró el Maldito duende que te invita a soñar. Me enseñó un barco en el cielo y el globo de fuego que es eterno.
Me siento en el plástico y me cuentan historias, sobre el país más alto o la República. Una hora después me voy errando con al que no le gustan los Amarillos y me cuenta más historias. Bajo por el camino enredado que sólo yo conozco y oigo más palabras que revolotean sin rumbo fijo. Por fin ella me besa y nos podemos ir al comienzo del día y de la noche. Nuestras 2 horas de vida.
La diversión, en este lado del mundo, sucede en la arena:
Bajo las sombrillas de paja, entre barracones o dando tumbos, hablando con la Rubia del círculo de fuego. El rato que estuve con ella y sus 4 cervezas me lo pasé mejor que con todos los soldados de plástico de ésta, nuestra guerra en miniatura.
En el pueblo del cantante de rizos saben parecerse a mi ciudad. Fallaban los allí congregados, saltando de ¿grupo? en grupo parecía existir un determinado número de palabras que se podían decir antes de perder la química y sentirte de nuevo entre
completos desconocidos. Pronto Cat me hizo una de sus proposiciones decentes, seguimos las flechas y nos dirigimos al vintage. Ella se colocó mirando a la pared y la fiesta se volvió muy divertida. Después de aquello no quedaba más por hacer. Nos dirigimos al coche negro con el olor a churros típico de estos eventos. El bueno del conductor iba sin identificar y con la copa en la mano. El resplandor de las sirenas ralentizó el tiempo y lo volvió a acelerar de tal modo que no se pudo seguir el camino marcado. Nos adentramos en la ruta inexplorada, la misma por la que me guió Chemanuel hacia mi fin.
La visita siempre bien recibida quiso enmendar un error y pasó conmigo toda la tarde. No hay nada mejor que llegar de la pegajosa rutina y oler a carne quemándose, sabiendo que es para ti. Gracias a la sal marina rumana volvimos a recordar lo que era un buen momento de felicidad. Con que poco nos conformamos.
Otra vez caímos en el día con libertad para mí y media para ella. Ese día a la semana donde seguro se come bien. Llevamos las bolsas de todo lo que se nos arrebata por el hecho de estar encerrados, y nos fuimos al momento que más esperaba. Mininia cuando falla en algo prometido a la siguiente dobla la apuesta. Con ella es nada o todo.

11/08/09

Tomar prestado a un Negritón; Dirigirme a la @ enrevesada y hackear una de sus torres; Reactivar lo mínimo el maltrecho modo de comunicarse de mi Media; Sacar dinero líquido de nuestras abultadas nóminas; Ir al moderno ultramarinos y adquirir gel, champú, mascarilla "Porque yo lo valgo", pasta de dientes del Polo, plantitas y algo para llenar el buche; Pasarme 30 minutos escuchando una grabación que intenta transmitir que mi llamada es muy importante, aunque no lo consigue, para que al final una rusa me de permiso para poder utilizar mi móvil. Todo esto en 2 horas.
Cuando no me hallo agusto en un lugar obligado los días se empiezan a parecer a una copia de una copia de otra copia. Estoy rodeado de mujeres de porcelana vacías, a las que pides un favor y nada es lo que recibes ya que vacías están. Sólo
hay 2 mujeres, en esta solitaria isla llena de gente, que me vuelven el corazón salvaje: La Esperanza y la Eterna. Con las dos tuve recientes encuentros intensos:
El Número 22 vino a verme con su tranquilidad oscura habitual y yo me lo llevé con esa que le dicen la mujer de los ojos verdes. Se hizo con el mando y puso buenas  canciones, ella inició su ritual empezando relajada para al momento realizar una
circunferencia sobre nuestras cabezas, que visto un momento parecía un arcoiris de un sólo color.
Cogimos toda la mandanga: Sí. Le metimos a la chisma: No. Y nos dirigirimos a no fichar, intentando parecer normales. Bajo un plan poco trabajado me hizo resguardarme de miradas inoportunas. Me volvió a entrar la paranoia y vi una Pera aproximándose. Decidí dar la vuelta a la pared e irme lo más rápido a mi supuesto puesto habitual.
La Eterna descansaba a mi lado tan plácidamente que una hora desapareció. La idea de otro día libre que no saliese tal lo planeado me corroía por dentro. Tuve que saltar de la cama y moverme. Ya a su lado, con el sol indicándonos el camino me sentí de nuevo de vacaciones, libre y en paz. Si hiciesen un vídeo demostrativo de cómo sería un día en la playa idílico de una pareja alternativa, se vería nuestra mañana. El hambre entró en el juego y tuvimos que cruzar desiertos, con la Gatita marcando territorio a la vista, para alcanzar el manjar deseado. Vale su peso en euros. Al final acabó pesando y nos volvimos a refugiar en la cama.
Si se mira con perspectiva los "planes" nunca salen como los has planeado. Sino un ejemplo:
La torre enrevesada me ha derrotado; No he podido obtener la máscara blanca para el pelo que huele bien ni las plantitas pequeñas y casi me dejo más cosas; No he hablado con nadie de Rusia así que sigo sin poder comunicarme... Vamos, que sigo igual de jodido que siempre.

07/08/09

Lo que se convirtió en mi refugio, en mis vacaciones remuneradas por la noche, ha terminado prostituyéndose, como todo aquí. Aunque no haya salido tan mal, ya no se puede ni comparar. Mis camaradas en la protección son un protoandaluz al que había
subestimado por juntarse con cierto personaje, y un heavy reconvertido de gordo al perfecto policía y que tiene un punto raro. Como dijo el autoimpuesto Teacher:
"Se han ido 2 maestros".
El despistado que me cambia el turno me avisó que el Despistado entre despistados quería verme, Lo primero que se me pasó por la cabeza fue: Soy el siguiente. Rememorando cada pequeño detalle de cada infracción que hubiera podido cometer me
dirigí a su encuentro. Me colocó su cara en posición estreñido unos 2 segundos y después me comentó que no me iba a pagar por fallos ajenos a él ¿Algún día te veré Suarma*?
Se podría decir que estas últimas jornadas de aterdercer estaba probando los límites de la realidad. Yo vivo en el subconsciente, vuestra pálida razón me desvirtua. En mi última incursión al filo de lo real el cielo se volvió negro y las legiones transparentes corrieron a debilitar mi ánimo. Todos mis congéneres se apresuraban a tomar la dirección opuesta y a mí me enviaban a la frontera, solo, a merced del enemigo. Pero esa pesada sensación no duró mucho y entre los restos nubosos que quedaban en mi estima pude vislumbrar una oportunidad de disfrutar de la soledad para lograr cambiar la percepción que tenía de mi alrededor: Soy Bailando con delfines.
Limpié el fuerte, me adentré en el palacio de las 100 toallas y pude obtener lo necesario para bienvivir. Con provisiones al completo tan sólo quedaba esperar. Por mi pequeña puerta apareció con forma de gatita una Diablilla que llevaba grabados a fuego en su interior 3 de los pecados capitales, por donde Dante está ahora subiendo escaleras. Sólo con ella me pasa que mi fantasía navegue por los que serían los momentos felices de nuestro prometedor futuro juntos. A su lado me convierto en experto cocinero al que le gusta la fruta y que tiene la suerte de poseer una nevera que relata aventuras. Por eso es importante fijarse en los detalles, porque hasta el más diminuto e inofensivo puede llenarte una taza de mierda.

06/08/09

Nos fuimos juntando a cuenta gotas en el viejo barrio para dirigirnos a nuestra primera comida, la cual tenía un cierto sabor a despedida. Al llegar a la K argentina no había suficiente personal para atender a 16 así que los más avispados nos fuimos a tomarnos unas buenas tapas gratuitas mientras el resto le hacía caso a las mujeres. Con una pizca más de alegría en el cuerpo volvimos a mesa puesta. Una botella de vino después ya estábamos con el vicio sano, perdiendo siempre en el último destello contra los nuevos galácticos.
La frase :"Siempre nos quedará el Delfín" ahora carecía de sentido para mi grupo del verano. Por una serie de incompetentes avariciosos, obsesionados con los números a corto plazo, tenían que irse por la puerta de atrás, amenazados como delinqüentes, qué vergüenza. Por dos veces me despedí, deseándoles lo mejor, pero sabiendo que éste sería nuestro último verano.
Dos chicas me llamaron más tarde de lo esperado y yo me las llevé de ruta turística por la decadente isla. Aún riéndose educadamente nos juntamos con el gremio de la bandeja. Gente que deja mucho que desear demasiadas veces. Con el enfado de todos los días cuando pasas más de una hora con ellos, decidimos coger el coche e irnos a la discoteca de los recuerdos, en el pueblo de las luces, más allá de la laguna. Y quien quiera venir que venga. Rodeados de gente sospechosa tuve que admitir que soy nulo en el arte del fútbol en miniatura. Al rato apareció la casi ex-amiga, recibió una charla sentida con poco remordimiento, seguida del resto. De pronto la buena música se apoderó de mí, hasta que llegó el momento de desaparecer y reaparecer en la cama. Curiosa la sensación de "dormir" con tres chicas en la misma cama.
Al poco de dejar caer los párpados ya tenía que volver a funcionar. Luchaba sin que se notase para seguir en el mundo, pero cuando estaba a punto de tirar la toalla vino una pareja amable, que me demostró que los padres, en esencia, no tienen porque parecerse a los hijos. O quizás ellos eran así de jóvenes, por lo que aún queda esperanza para mi "compañero". Desbarajuste tras desbarajuste llegué con la mente ofuscada delante de un plato de paella a medio hacer, un refresco aguado y un trozo minúsculo de pan. Hacía tiempo que no me atracaban tan descaradamente y encima tenía que sonreír. Gracias.
Con los pies en el agua volví a hablar de lo mal que está el mundo y de lo estúpida que es la gente. Cuando nos cansamos de hacer de guiris con poca ropa, nos vestimos y seguimos con nuestro papel. El granizado azul fue demasiado y creímos que
volver a ser nosotros por separado era lo más apropiado.
Ahora que me han privado de mi gente y no me han pagado soy el perfecto esclavo de esta sociedad, donde lo único que debo hacer es comer, trabajar y dormir. Cada día anhelo más ese momento: Estar Todo lo lejos de la torre que mira.

01/08/09

Las sombras comenzaron a tapar el sol de la noche, los nombres ya estaban en la lista... Había que eliminarlos. El caso del Rumanian team fue sencillo:
Don Limpio feliz alias "Heinz" acusado oficialmente de acoso a una cliente menor, y al Cuerpo gamba que parece que ha pasado to the other side, se le imputa el autometimiento de mandanga fresca. La otra parte resultó ser una tribu de guerreras, con derechos civiles sobre una mano y un pecho descubierto. Se les da vacaciones escritas a máquina y se piensa tranquilamente en tu despacho cómo joderlas más y mejor.
La renovada organizadora de eventos propuso cambiar la compañía y traer a las nuevas, una chica simpática de ojos saltones azules y el prototipo perfecto de pucelana, más un bonus con acento catalá tancat que me recordaba mucho a Nivi. La abuela se murió y sin poder evitarlo nos convertimos en limones y medios. De pronto la arena se quedó fría y las risas se apagaron, habían entrado en el círculo 2 intrusas (por lo menos en el
momento) y la noche se acabó. 24 ratos después volvió la noche con su legión púrpura. Se bebía en las calles y se hacían negocios en habitaciones compartidas. Cogí el saco y los vasos de la improvisada sala de descanso, que tantas veces fue la mía. Procuré realizar la acción de manera que todos atendiesen y pudieran tomar las respectivas anotaciones. Gente sin principios, como robots. Creen que hacen lo correcto sólo porque los han programado así.
El total se dividió en partes y yo me vi sumergido a 6 pies por debajo del suelo con el Nate bisbaleño. La flor venenosa causó un fuerte efecto y lo que antes era diversión se deformó en nerviosismo interno. Gentuza sin modales, se presentaron sin invitación y el recuerdo de encuentros anteriores, con tendencia a volverse violentos no me permitían razonar. En cuanto vi aparecer su silueta salí del frágil círculo a su encuentro y me la llevé a terreno seguro. Lo que me parecieron vidas enteras tardó en regresar con todo. Sin poder dejar de mirar atrás al final me encontré casi a salvo en la habitación. Nunca
había sentido esta paranoia.
Está claro que cada vez se puede confiar menos en la palabra de la gente, algo tan importante y que la mayoría usa para llenar el aire con ruidos entendibles para así poder entablar una especie de rutina social, completamente vacía. Uno a uno se fueron autodescartando sin decir nada, sólo aquellos pocos que sí le dan importancia a lo que dicen. De ese modo llegué a la parcela de asfalto roja donde las reglas básicas son conocidas por todos. Tan sólo un buen chaval y un puñado de miniguiris empanados. Finalmente se pudo sacar algo, aunque no era lo deseado. Por lo menos vuelvo a tener ese momento junto a mi Cuerpecito donde todo es paz y armonía, y me río solo durante 10 minutos de una palabra.
Siempre habrá un mañana... Y un ahora.

27/07/09

4 sonrisas extranjeras esperaban tranquilas a que pasase algo divertido. A una de ellas se le agotaba el tiempo en la isla y parecía aprovechar cada momento para penetrar mis ojos, tasados en muchos ceros, de esa manera tan dulce. Tuve que comerme el Corneto caputo para contrarrestar.
Hablé de la angustia y de la pérdida de Dios con mi Compañero de verano hasta que nos entró hambre. Las letras de papel de revista anunciaban una buena nueva. Reunidos en círculo los Jinetes Buscaban & destruían mientras degustabamos la carne, tan marrón como la grata sorpresa que recibí del Sereno entre serenos. Las señales de humo del coche daban por finalizado el convite.
Acerqué mi dedo hacia la luz y me fui directo a la casilla de salida. Allí mi Reina me tendió la mano, caminamos juntos, descalzos por la arena hasta adentramos en el inmerso mar. Sólos yo, ella y nuestras canciones.
De vuelta a la rutina vi que aquello no se parecía a la rutina. Todo el mundo festejaba un acto tan aislado y fortuito como sorprendente. Lo más interesante en sus repetitivas vacaciones programadas, antes de volver a sus vidas de muertos que respiran.
El recién apodado Roadrunner introducía las últimas fichas Tragaqperra y yo en un chasquido de los dedos ya me encontraba con el plástico entre panes en las manos, malhablando por empanamiento propio de grandes episodios. En el viejo puente que a veces se tambalea me impulsaron a tener una fantasía entre matorrales que mi Novia se encargó de materializar bajo el manto de estrellas sin música. Hacía tiempo que no la veía tan guapa.
Mis antiguos vicios no reales volvieron a mí, los colocaron en mi mano y las horas volaron hasta caer la noche. 3 chiquillas nos comían con la mirada, al poco todas las caras se desdibujaron y la "música" se ralentizó. Sus palabras francesas entraban como terciopelo por mis oídos mientras sus ojos verdes me sonreían. Una pequeña ilusión imposible que tan sólo se queda en la básica contemplación de la belleza, sin que sus otras características (seguro que más de una defectuosa) importen. No se puede tener todo.
Una antigua buena amiga reconvertida a "Qué fuerte, qué fuerte" nos guió a un plan cogido con pinzas y luego desapareció. La breve sonrisa de la Chica que ofrece comida me pareció más auténtica que el puñado de minutos apilados que (mal)pasé con la
chusmaca, de los cuales pocos se salvan de la quema. Mí logró adentrarme en la razón de ese momento y yo se lo agradecí salpicándola de placentera autofantasía.
El dispositivo automático de apertura de persianas no quería funcionar porque se olía el frente nublado. Bajamos a la mesa de plástico a darnos el festín del chocolate. Nos pasamos con la dosis y el camino hacia la arena ahora parecía más lejano. Al poco nos pusieron otro plato de buena comida delante. El Refresco de manzana caprichosa quería jugar al monosílabo, como siempre, pero nosotros intentando hacerla comprender que en la vida no le va a funcionar el "lo quiero ya", la inducimos al tablero de las fichas de colores distintos, donde contar hasta 20 es importante. Con ella me subí al ascensor de cristal. Al elegir B la madre muerte de Maha se echó a reír, pero tuve el privilegio de ver a los grandes leones tranquilos en el mar, a cambio nos esperaba la parca de agua. Al despertar consulté al maese Durden que me liberó y reorganizó mis percepciones hasta convertirme en exterminador profesional. Tanto fue así que Pimuki se hizo un tatuaje en mi honor.
En lo que queda de noche espero buenas noticias de una conquista ajena que no creo llegue. Otra vez será Aaron.

22/07/09

Por fin iba a llegar nuestro mesesario libre, después de que el camaleón dejase de cambiar nos iríamos de picnic a la playa, una bonita manera de moldear nuestro estrecho presupuesto. Pero gracias al nuevo Barajas todo se esfumó en un mal suspiro.
A veces es mejor no contestar al teléfono.
Me fui a recoger hierba al lado del lago de gelatina y entre conversación y conversación nos dimos cuenta que algo no estaba colocado en su lugar.
A veces es mejor no levantarse.
El Guardían pelirrojo de la puerta sin pomo me espetó que no debería estar de ese modo en ese momento. Pensará que tengo que estar detrás suya para que me de la respuesta que no quiero oír. La flor arrancada que llevaba entre los dedos se marchitó en cuanto pronunció las 4 palabras equivocadas. Decidimos reconducir esa ira interior al borde de la cama para equilibrar la balanza. 4 intentos después me dirigí a llevar los papeles a otro de los hombres de la puerta. Para ensalzar el día me comentaron tranquilamente que me olvidase del plan trazado.
Hay veces que no sé qué es mejor.
Mi Amo nocturno estaba dispuesto a superar el diámetro estándar de huevo común. En lo que me pareció una eternidad volví a regentar mi antiguo puesto de cuidador de sanitarios. Al bajar las escaleras mi compañero me vendió la moto de su cumpleaños
y yo acepté sabiendo que ya sacaré provecho.
Extrañado me senté en la cama percibiendo que apenas había pesadez en mis ojos. Aún con imágenes del mundo de Morpheo, figuras parecidas a mis vecinas, me dirigí por la mañana gris a esa cola de rostros amargados. Buenos días gentuza. Apenas abierto el cubículo rojo la gente se acercó a hablarme:
Primero un señor disgutado con los ecologistas y con un curioso apego al garrote vil. Tiempos pasados siempre serán mejores ya que el cerebro (supongo) se encarga de pasar todo recuerdo por su filtro edulcorado y diluido.
El segundo era el rubio-blanco, se quejaba de hurto de bici mientras echaba arena mojada encima de la seca. Yo abrí el envoltorio blanco, me puse cómodo y me adentré toda la mañana en Las Puertas de la percepción. Para acabar las visitas se acercaron el Cóctel venezolano, que reconoció no ser la misma del anterior verano, y el causante
de mi recién estrenada aversión al césped.
Aún dormido me la encontré de frente, nos fuimos rápido y volvimos en paz. Los mejores momentos son los más cortos.

19/07/09

Al llegar la noche vi que mi castillo rojo estaba cerrado así que me escabullí a ese merendero con luces, regentado por Pirata's. La Jefa con una pistola y un montón de rubias contoneándose, mientras yo me subía el cuello y me transformaba en Sailor. Un sueño extraño.
Siempre he tenido mal despertar, pero se acrecenta si a las 8:30 de la mañana llaman a mi puerta diciéndote que tienes que trabajar, sólo porque tu compañero no escucha la música. Con cara de pocos amigos cogí una bici y fui uno a uno recogiendo las disculpas, todos me la dieron con gusto. Moldeé el tiempo a mi gusto, me di siesta y festín semidulce y me lancé al campo. Allí todo fue un caos gracias a nuestro querido organizador y líder autoimpuesto: El Niño de la capea. Amarga derrota con sabor a revancha, sólo quedaba felicitar al rival y salir corriendo. De nuevo una sensación de deja vù con respecto a la noche anterior. Esta vez la Jefa me agarró a mí y no a su pistola. Me hizo una proposición muy decente y lucrativa que espero se consolide.
Mi status de trabajador es cuanto menos curioso al estar entre dos gremios, como un mestizo al que ninguna de sus razas acepta del todo. Lo noté al sentarme al lado de un brownie recién hecho, degustando un buen puro. Pronto mi Gatita a rayas me libró de esa sensación tirando de mí con una sonrisa. Como me alegro de que ya se esté enfrentando a sus miedos, parece que la terapia de choque está funcionando.
Resultó que el partido fue más duro de lo que pareció y hay una baja grave. El gremio más sereno se desmorona debido a una Morsa gorda y vieja que no quiere despegarse de su malgastado cascarón al que llama vida. ¿Oportunidad para mí? Quién sabe, tú sigue en tu falso trono mesándote los bigotes que yo me seguiré buscando la vida, como siempre, para acabar ganándote esa continua partida de ajedrez que es la vida.

17/07/09

En este extraño mundo si no vas con los cojones por delante nadie te hará caso. Yo me los metí en el bolsillo y con los ojos rojos le dije a su excelencia:
"La verdad es que en las dos semanas que llevo aquí cada día me pregunto qué habré hecho para que, siendo mi cuarto año, sea el único trabajador que no trabaje".
Seguro que hacía tiempo que alguieb que no estuviese por encima suya (según su criterio) le hablaba así. Aunque en un primer momento su reacción fuera de rechazo parece que sirvió, ya que a los dos días me pidió amablemente que fuese a su despacho para darme el trabajo que quería.
Mi Cosa libra una batalla interior muy intensa contra sus miedos más primigenios. Pero por la noche decidió coger el toro por los cuernos y preparar un plan dedicado a mi disfrute:
Comenzamos con un baño elegante, seguido de una charla verde aderezada con el mejor vino del lugar, para terminar con un revolcón de los de antes.
Mi Musa se durmió y a mí me sobrevino un extraño calor que me tuvo dando vueltas unos largos y prolongados minutos. La alarma llegó y al principio preferí no oírla, pero luego me solidaricé con mi compañero y me fui al lado de unas lavanderas algo locas a que me dieran mi nuevo hábito.
Este año la noche no sería mi aliada, sino una caseta con pegatinas de pivoncitos. Nada más sentarme en la silla tuve una fuerte sensación que me transportó al primer verano. Pronto una chica que quería el ticket me bajó de la nube y yo como agradecimiento le tiré al Negritón al suelo.
Lo bueno del primer día de trabajo son las visitas, una tras otra. La que más me gustó fue la de la Mujer hechizada, con ese pelo rizado azabache ondulándose con el viento, transportando ese aroma. Me dijo que lo sentía, que tenía razón y que cada año me quería más, nada mejor para incrementar la moral.

13/07/09

Las sombrías nubes del verano anterior se arremolinaban sobre nuestro pequeño tejado.
Cada día intento esforzarme por ser el "fuerte", le saco brillo a mi careta y me lanzo a la realidad. Se que ella es más fuerte que yo y que poco a poco se dará cuenta.
Cuando hasta los mejores amigos parecen diluirse en este ambiente enrarecido, tan sólo nos queda reunirnos con Jack7 en una extraña habitación, donde Tyler se sentiría muy cómodo, y dejar que las horas se conviertan en canciones.
Te pones elegante, te afeitas y perfumas porque se supone que es importante causar una impresión favorable, para que en menos de un minuto te diga con su sonrisilla de falsa superioridad que no es el día de resolver las dudas. Sin embargo, el barco más sereno intenta remar a contracorriente reivindicando lo que es obvio. Por lo menos uno de los dos alcanzará su objetivo. Pero ¿Cómo se puede lograr un objetivo sin siquiera saber con certeza cúal es? Quizás es más sencillo, simplemente me da igual.
En la tierra de los falsos y envidiosos tuve un "botellón" callado debido a una serie de gestos encadenados. Al menos una de mis niñas mayores tuvo buen ojo y pudimos tener una conversación sincera y sentida donde yo repliqué y ella aceptó su parte.
Esperaré tumbado en mi cama, debajo del cementerio de mosquitos, a que tantas palabras se conviertan en hechos.

10/07/09

El Dios blanco que fuma el mismo tabaco que yo me indicó el camino a seguir. Ahora éramos nosotros los que decidíamos nuestro futuro inmediato. Las opciones eran:
 - Una terraza llevada por el nombre que menos quería como jefe
 - Un hotel familiar donde debía saber limpiar pescado
 - Lo malo conocido
En un día vertiginoso la pelota de paddle rebotó en todas direcciones hasta que el teléfono sonó. Las órdenes eran claras: Dirigíos a la piscina ¡Ya!
Entre luces de colores y cortos apagones nos recibió la cara amable del jefe, uno de los importantes. Nos habló como hacen los buenos, pero dejando claro quien mandaba. Nos hizo una oferta tentadora sobre un verano mejor. Antes de irse a la ducha me sonrío y ya supe que sería heladero de profesión.
De una manera "fortuita" una carátula de un disco me unió a una pareja de gente auténtica, en una barbacoa dividida. Con pocas palabras sabía que había dado con alguien diferente. Se hablaba de música mientras mi mano se quedaba sola y mis ojos
miraban un Cóctel de origen explosivo. El Chico del elefante en la espalda me salvó de la falta de inspiración al peso y al mismo tiempo el Extorsionador enterraba su coche color camel en la arena.
Mientras una mitad nos daba largas y la otra nos preguntaba si sabíamos algo mi Musa del piercing morado retrocedió al pasado, donde la Chica de la inundación tonteaba con una idea. Esa sensación era más pequeña cuanto más se alejaba su bicicleta, con Bohemian rapshody retumbándome en el interior.
Este verano nos hemos propuesto que no se parezca nada a nada y al conseguirlo han vuelto repentinos recuerdos de momentos imperecederos que siempre me dejan un regusto en el paladar de nostalgia. Desde disfrutar de todo tipo de ejercicio físico
a estar horas escuchando música sin que nada más importe. Mis sueños se revelan y el futuro se abre ante mí cuando me adentro en esa pradera y bailo con los lobos.

04/07/09

La incertidumbre ya formaba parte de nuestro cuerpo, ese sí tan anhelado no terminaba de llegar y así de un día para otro decidimos hacer la maleta y marcharnos. Era la menos mala opción de entre las 50 que se nos resbalaban de las manos. Malos rollos entre amigos, horas y horas de "estudio" y un mal ambiente en casa nos empujaron a ello, casi por la puerta de atrás, apenas hubo despedidas. Malignus nos miraba sabiendo que era un adiós.
Que el viaje fuese tan malo se debe a que las compañías de transporte público tienen la política de que mientras haya crisis los asientos tienen que ser incómodos y que la luz y el aire no se apaguen, para que se te quiten las ganas de viajar. Aún así nos dió tiempo a fumarnos uno escondidos tras unas maletas y a saltar de pregunta en pregunta hasta que la batería dijo que se iba a dormir. Qué suerte.
Otro verano más volvimos a esa pequeña estación rodeada de árboles. El tren nos avisó de que era mejor seguir dentro de él y no mirar atrás, pero de un salto entramos en el camping. Comienza la ruta de los saludos, algunos tan vacíos como sus dueños, pero unos pocos sentidos, que son con los que nos tenemos que quedar. El fantasma que era imposible localizar apareció por la puerta y su mirada reflejó lo que en años venideros se denominará como la gran crisis del 2008. Nos dejó para el postre, manoseaba todo tipo de papeles maquinando la forma de cómo ponernos nerviosos. Yo sólo pude decir
Salamanca pero mi otra mitad le habló de tal manera que parecía que el despacho era suyo. Consiguió en unos minutos una habitación al lado del mar y media pensión. Ahora tocaba esperar, como siempre.
Nos montamos en el Pomapower con unos cuantos semiconocidos dirección al pueblo inhabitado a comer una pizza compartida y unas bravas. Nos escapamos en cuanto pudimos, el mar nos llamaba. La palaya era nuestra, los Jinetes en la tormenta se oían
de fondo, de pronto Micosa se transformó en una gatita traviesa mediante una promesa. Encendí el filo de mis fantasias y me dejé transportar al más placentero sueño, me sumí en el olvido para encontrar la felicidad. Entonces me desperté y salí corriendo hacia el desierto, hacia la dulce nada, tan vacía e inmaculada. Entré en un intenso trance y después me dormí.
Los dos siguientes días me recordaron a mi primera entrevista conjunta, cuando aquel personajillo de las sandalias nos preguntaba cuántos no's seríamos capaces de soportar a lo largo de unas horas. Esperamos al bus azul de las pequeñas dudas no resueltas y nos llevó a la misma orilla de la playa. Mientras el Loco de NY me ponía al día yo me liberaba de mi piel socialmente aceptada y me sentía en paz. Atravesamos la laguna negra para al fin poder hallar refugio y comida.
Dependiendo con la persona que estés cualquier sitio puede ser un buen hogar.

03/06/09

 03-06-09

Llevo un tiempo queriendo retomar esta buena y sabia costumbre, pero ha tenido que ser un Ballenero que ama el Jazz el que me ha dado el empujón. Como en un sueño ebrio las palabras salieron solas de mi boca:
Una noche más el mundo parece no funcionar. Intento evadirme de la realidad subiendo y bajando los escalones de la caja tonta, pero hoy necesito más. Tumbado en el sofá llevo a cabo el ritual, a la luz de la vela roja en la mesa de cristal.
Busco Pasos gigantes entre las carpetas y le doy a jugar. Suena ese leve ruido antes de que comience la melodía, que hace que me imagine sentado ante un viejo tocadiscos sacando un vinilo de su funda original. El humo se deja llevar por el swing Y el salón comienza a girar. El saxofonista en mi hombro me susurra palabras improvisadas con eco a Jazz. Un estilo con el que coquetée por primera vez tras esas cortinas rojas tan Lynchianas, pero que al poco olvidé en fachada. Como esa chica que te gusta tanto pero nunca te atreves a contarlo y en cierta forma ya no la recuerdas aunque siempre vaya contigo.
Mi casa se cae a pedazos y el mundo sigue sin funcionar, pero hoy ha sido un buen día pues he recordado... Que estoy enamorado de la música. A partir de ahora el Jazz guiará mis pasos de manera aleatoria a una no-realidad mejor.

09/03/08

Con la canción dEl final tomo una decisión difícil de digerir, pero necesaria a la vez. Debido a carencia de inspiración en el metabolismo, causado por la mezcla de trabajo y estudios, he decidido cerrar este círculo y abrir otro nuevo. La rueda comienza a girar en la dirección que deseo y mis inquietudes ahora se encuadran en imágenes, capturar el momento mágico del día. Una nueva etapa comienza y para ello debo cerrar la puerta que se encuentra al lado de mi sombra.
Con el apoyo de los que me quieren y en especial de Mininiarika y su eterno apoyo llegaré hasta donde merezca llegar. Ha sido un año increíble imprimiendo estas letras sobre el blanco de la pantalla. Han sobrevivido a dos catástrofes y siempre será motivo de orgullo mover la vista en horizontal y pasear por los recuerdos de manera tan tangible.
Hasta siempre.

27/02/08

Al fin volvía a tener mi ordenador en su sitio. Apreté con suavidad el botón y el fatídico error ya estaba subsanado, pero justo en el umbral de la Ventana la pantalla se tornó azul y mi desesperación volvió a aparecer. Sopesé tranquilo la situación y decidí restaurar una semana. Todo igual, así que esta vez un mes, justo el día antes en que comenzó todo. Le costó pero atravesó el bache.
Tocaba ponerse las pilas para poder entregar el primer paso del plan de producción a tiempo. Mi ignorancia hizo acto de presencia y vi el resto del día oscuro. Hasta que una llamada de teléfono me convenció de escaparme unas horas al Palacio de la música. Dentro estaban un hombre solitario que negociaba con el oro negro y un falso profeta. Extraña relación que no me llegó a convencer. Volví a casa y el tiempo pasó lento a la par que rápido. No estaba acabado, tendría que prorrogar la entrega. Me desperté y aparecí en la Plaza mayor, en una soleada tarde de fin de semana, acompañado por una belleza francesa, la hija del diablo. Entre charlas, besos y risas unos antiguos colegas le preguntaron si le gustaba su profesión y ella con elengancia les dio su bonita espalda. Ya estás más cerca.
En mi incursión en el terreno de los concursos elegí ser representado por Nothing else matters, otra canción de los Dioses que será cantada para deleite de los demás. Mi otra opción es vender muebles al ritmo de una guitarra española o incluso reciclar a los Cmons y hacerme un coche rojo.
Después de horas y horas en armonía delante del monitor se terminó mi segunda andadura por New Jersey. Con la única esperanza de saber que hay nuevos en la recámara. A cambio me trajeron dos porciones de savoir fair. Por un lado la recomendada por mi profesor: Una historia sobre el viaje de un bebé y sus Padrinos adoptivos. Muy buena aunque yo pensara que iba sobre mafiosos. Y la otra un Al en estado de gracia, haciéndose con toda la gente para poder pagarle el cambio de
sexo a su esposa. Situaciones reales, a la vez que surrealísticas, como la vivida escasos días en una cocina cualquiera:
Nos disponíamos a cenar a una hora ya elevada cuando hizo acto de presencia la enigmática Watling. Se me acercó con intenciones ocultas para intentar provocar a Rai. Éste como respuesta la cogió y la echó de la habitación. La puerta no paraba de sonar y salí a suavizar la situación. En una conversación estúpida saqué a relucir todo lo malo de su persona, sin saber si sentirme bien o mal. Ella quería más y volvió a retarlo, jugándosela con el gas. Ya cabreado la amenazó con un tenedor, la volvió a echar y llamó al casero. Colocó la silla delante de la puerta, como barricada y al fin pudimos
comernos el solomillo en paz.
Por la mañana me debatía si ir sin nada hecho o permanecer otro día a la sombra. Elegí lo más sensato y como agradecimiento Në se puso a bailar en mi ordenador como uno de los mejores de clase. Y eso que el lápiz con memoria me la volvió a jugar.
En mi segunda casa, aquí en la capital, llegó el milagro de internet y yo estaba ansioso de probarlo. Llamé al timbre varias veces y nada pasaba, así que llamé y resultó que se encontraba justo en el sitio donde hace escasos minutos había estado tomando códigos prestados. Durante la espera decidí dar toques aleatoreamente a ver qué pasaba. La primera en responder fue Ara y después la Rubia llamó. Feliz y con ganas de verme me contaba que tenía que ir a su cumpleaños. Sí corazón, lo intentaré. Además la chica del pelo de colores me abrió una ventanita y me comentó que posiblemente el año que viene aparezca a mi lado.
Cenamos plácidamente como se hace en un buen hogar y yo me puse a hablar con my sweet y a buscar a Michael. Al final me metí un poco de verde en el bolsillo y me volví a poner en el camino donde la gente te silba para ofrecerte un trato.
La pequeña Lain me alegró el trecho hasta el momento que tendría que ver mi nuevo lugar de trabajo. En el metro ya estaba aturdido, pero finalmente llegué y la Hamburguesa se transformó en una Ristra de costillas repletas de salsa picante. Me
hicieron esperar en la barra y tras echar un vistazo, antiguos recuerdos encerrados volvieron a mí produciéndome un malestar en el estómago. Aún no he empezado a trabajar y ya me dan mi primera charla, luego se disculpó y me dijo que curraría al
lado de casa, más horas y a las órdenes de un tal Chuli. Qué ganas tengo de empezar. De vuelta, mininia me dio esperanzas diciéndome que me haría una visita relámpago para grabar nuestro primer vídeo, bueno, el primero y medio. Pero ya por la noche me di cuenta que no podía ser y me masturbé con Natalia I. Al despertarmé por si acaso lo volví a hacer, pero esta vez con la preciosidad con la que estuve el otro día. Y así seguiré hasta intentar igualar la sensación de si estuvieses aquí.
Me voy a templar mi estrés a la casa Fox, donde la televisión se vuelve palpable.

23/02/08

Fui con ganas a clase a aprender cosas interesantes y llegó el Miércoles, un día que recordaré por la variedad de cosas que hice:
Me levanté pronto y me dirigí con mis mejores galas a un elegante edificio con cancela. Subí por las escaleras ya que no llegué a descubrir dónde se escondía el ascensor. Entré en una sala llena de chicas preciosas siendo yo el únio tío. Allí estaba como en casa, comiendo croissants y mirando folletos de la competencia. Al pasarse la corta hora me dieron mi cheque y seguí mi camino. Con un epílogo interesante: Yo y otras cuatro chicas en un espacio minúsculo, bajando lentamente. Espero que el Destino nos vuelva a reunir morena.
Me dirigí al templo de los libros usados para devolver finalmente a Lula a su sitio. Como castigo me prohibieron la entrada durante más de un mes. Ahora tocaba volver a un lugar donde había estado hace poco y seguir el camino que me indicaba Mininia. Pasé por el ministerio más bonito de la ciudad y llegué a ese sitio que se me resistía. Dentro me dieron unos papeles, los rellené y me marché porque en este momento buscan gente más especializada.
Seguí mi curso, que me llevó a casa de mi hermana donde el teclado y el ratón se habían fugado juntos a tierras mejores. Buscamos una tienda de informática india y nos volvimos como estábamos, pero ya con la comida en la mesa: Gnoquis y pizza de queso de cabra, buena combinación y buen rato.
Se acercaba el momento que estaba esperando, iba saboreándolo por el camino cuando una chica con chaleco me pidió un minuto de mi tiempo. Se lo concedí con una mezcla entre desgana y curiosidad. Me soltó su diálogo preparado para ser breve, pero aún así cargado de sentimiento. A cambio me pidió un pequeño donativo y por un momento me sentí mal conmigo mismo al ir a comprar DVDs mientras otros no tienen casi agua. Aunque después pensé en los diez euros de mi cartera y en la peripecia que había tenido que hacer para conseguir el cheque regalo y desprecié con fuerza a la gente que tiene tanto dinero que no sabe qué hacer con él.
Al fin estaba dentro, pululaba como en mi casa. Más de una hora me llevó decidirme entre tres obras de edición especial, un recuerdo de mi infancia y un disco que no me canso de escuchar. Fui corriendo a casa, no antes de tener un altercado con una máquina a la hora de pagar. Introduje el CD, ahora ya estaba en paz con el mundo.
Salí de la nube, cogí boli y papel y me fui a las calles en búsqueda de grandes supermercados y me di cuenta tras varias vueltas que esta ciudad sólo tiene tiendas de alimentación regentadas por nuestros pálidos hermanos. Algo decepcionado regresé a casa donde ella me dió un nuevo enfoque. Utilicé su sabiduría y el plan comenzaba a obtener forma.
El momento que más anhelo en todo el día al fin llegó. Seguí mi ritual como todas las noches e introduje un trozo de Terciopelo por el lector. Me transportó a un mundo lluvioso que se encuentra en el Filo. Salté y aterricé en el avión donde se dicen las verdades y terminé en Doris, cantando al unísono con la banda hasta decir Zumo de escarabajo tres veces.
Me desperté y me tocaba irme lejos a empezar a cumplir obligaciones no deseadas. Me imaginé trabajando en aquel lugar y no me gustó. Me hicieron esperar en unas escaleras de chapa, para al rato hacerme una entrevista en la que quedé como un disléxico falto de reflejos, pero aún así me dieron un puesto en algún lado. Sin saber muy bien si estar contento me fui a por un objetivo fijado anteriormente. Utilizando a mi novia como pantalla iba buscando mi tesoro. Hablamos como una hora y parecían apenas minutos. Finalmente los encontré, eran pocos pero seguían valiendo. Todo va sobre ruedas.
Me desperté habiendo dormido poco, otro día más y me fui al metro, donde me terminé de despertar y me di cuenta que no tenía ni idea de dónde estaba iendo. Al fin me reencontré y me monté en un tren antiguo que me llevó al campo. En esa parte del
mundo se encontraba mi familia, sonriente, como sino ubiese pasado un mes y medio desde nuestro último cara a cara. Recogí a mi madre y nos fuimos a buscar a mi hermana. Las dos me engañaron y me llevaron de tiendas, cuando lo único que quería era tirarme en la cama. Al acabar convecí a regañadientes a mis acompañantes de ir en metro a reunir al grupo. Llegamos a territorio comanche y nos sentamos a comer como si fuésemos todos una gran familia. Reímos y comimos distendidamente hasta que los machos volvieron a mirar coches y yo me fui a tomar un té y a dar una vuelta al ruedo, mientras hablamos de la maternidad. Finalmente volvimos a la civilización los colegas. Por el camino no hacíamos más que ver niñas pintaditas y preparadas iendo en procesión. Nosotros nos fuimos directos a la sorpresa que les tenía preparada en forma de casa mágica, donde cada habitación es un universo diferente. Iba contando los números de las casas con paso acelerado y justo cuando faltaban un par de cifras para llegar vi a un montón de gente alrededor de un edificio. La ilusión se me vino al suelo.
Como consuelo nos fuimos a echar unas cervezas a mi Colgante. Rodeados de guiris, en mi misma calle, saboreamos Franciskaner mientras huíamos de ser un culo. Con el alcohol nublando nuestros ojos se sinceraron conmigo contándome los problemas
internos de mi antiguo grupo. Por una parte me sentí liberado al haber superado esos "problemas" para suplantarlos por otros más gordos, entonces me sentí agobiado. Lo bueno se acabó, como siempre y yo seguí a lo mío. Intentando cumplir mi sueño con
pasos torpes.

18/02/08

Me costó dormirme de inquieto que estaba. Al despertarme sólo quedaba una hora. Me puse guapo para ella, abrí la puerta y los murmullos de las colegialas terminaron de despejarme. Ya en el metro la tarjeta me jugó una mala pasada así que me tocó darme la vuelta y esperarla en casa. Al fin sonó el timbre, en el umbral estaba ella, con su amplia sonrisa y el pelo del mismo color. Su amiga la roja aún andaba merodeando, así que sólo se podía jugar. Pero, como siempre, sorprendiéndome me regaló la mejor mmd de mi vida. Según ella, nada más llegar iriamos a conseguirme un trabajo, aunque logré prorrogar la oferta un tiempo.
La noche se nos deshizo entre buena conversación. Tanto hablamos que salió la luz y nos tocó ir entre el frío a la Plaza de los leones. Dimos un buen rodeo hasta llegar al Palace, donde el amable portero nos indicó el número 4, un portal vacío, lleno de nombres en la pared que no significan nada para mí. Decepcionado decidí llevarla a ese sitio que tantas veces vi al otro lado del charco. Nos costó volver a hablar después escuchar el precio del descafé con leche. Por el camino recogimos a Richi que venía! y nos fuimos parando en cada detalle de Madrid.
Esta vez me tocaba ser el cocinero y debido a mi amplia economía un ratón podría entrar en el frigorífico y matarse a cabezazos, como diría mi abuela antaño. Ella no aguantaba más y después de consultarlo con el servicio, volvió a mis brazos para así poder recordar aquella sensación. Aunque algo rojo cayó en la parte azul de la cama.
Samara se introdujó en nuestras cabezas para mostrarle una nueva pieza de degustación. Otra más. Y otra demostración pura de amor.
Me prometió despertarme como sólo ella sabe, pero debido a lo que le cuesta volver del Limbo, aproveché para hacerme el dormido y dejar caer los minutos. Ella como aprobación me colocó el brazo en la cara y siguió durmiendo.
Esta vez tocaba ir a hacer una Alta gestión. Al poco de salir algo extrano pasó. Como si el tiempo corriera despacio. Lo que yo vi fue a una modelo con una falda extraña. Mi novia vió a una puta con un vestido. Resultó ser la menos guapa del Internado, en una sesión fotográfica al lado de mi casa. Recorrimos una gran calle descendente hasta llegar al final. Ante la duda nos comimos un Donut. Preguntamos a varias personas de sectores diferentes para volvernos con cara de tontos, sin haber solucionado nada.
Una melancolía aguda se apoderó de mí, en posición vertical. Ante los dos minifracasos recibidos sólo podía ver el futuro, a corto plazo, algo borroso. Me hizo sentarme y calmó mis penas con un masaje. Ya iba todo un poco mejor. Nos metimos, por unas horas, en la piel de personas completamente diferentes a nosotros, su rutina era muy opuesta.
Ella flipó en colores, yo me quedo con El mejor baño de Escocia. Con todos los males otra vez en su sitio, cogí la cámara y comencé a fotografiar a mi Musa real del piercing. Aunque antes ella se quedó con algunos recuerdos míos.
Nos tocaba movernos, habíamos quedado en tomar unas cervezas compartidas. Tras una corta espera apareció un grupo de jóvenes promesas que nos llevaron al Anjupe, para celebrar la ida de uno de ellos. Comenzaron a correr las cañas, entre
conversaciones interesantes y tapas mitad carnívoras, mitad vetegarianas. Me fumé un cigarro por la despedida y gané una apuesta relacionada con unos no-americanos. Se acabó lo que se daba, era el turno del homenajeado, pero de una manera rápida aplicó la 3-14 y se fue corriendo como un comenabos. Mininia se sentía mal por tan estimada invitación, pero al enterarse agachó la cabeza y sacó el dinero de su cartera gris. Por el camino, con el bonito ambiente de Madrid, íbamos diagolando qué vida sería más provechosa, si la vida en la ciudad llena de momentos intensos y personas interesantes o la paz de vivir en el campo, rodeado de plenitud y así poder llegar a conocerte a ti mismo. Se acabó el camino, pero en mi bolsillo dormían tranquilos 20 euros y ganas de más.
Ahora empezaba lo bueno, hicimos la mezcla, me lié uno y reinventé el juego de las preguntas. Todo iba sobre ruedas, las cabezas se movían solas al ritmo de Extremoduro y la bebida bajaba. Pero en un instante todo se terminó, como mi erección. Visitó varias veces la habitación de al lado, sin buena cara. Finalmente optó por tumbarse. Algo molesto me fui a Nueva Jersey para intentar olvidar este final. Al día siguiente, como pequeño castigo, me fui a jugar al fútbol y no le dejé nada preparado para comer.
Me encanta ese momento justo antes de jugar, cuando sabes que de un momento a otro todo empezará a moverse y te llenarás de sensaciones. Esta vez me tocó un equipo dificil, con mi compañero de siempre enfrente y no al lado. Por la falta de
continuidad tardé en hacerme con el mando del equipo, pero en cuanto lo logré no nos ganó nadie. Hasta el portero subía a rematar los corners. A la vuelta me sentí mal y le compre un dulce a mi sweet. Se llevó toda la tarde intentando ver a mi hermana hablar de sexo, pero la 5 nos jugó una mala pasada a todos. Yo estaba completamente sudado y ella me hizo jugar al Pasapalabra. Me ganó, como casi siempre, supongo que será porque con ella no necesito ganar. Al terminar me propusé colocar su nivel de sudor a la
altura del mío. Lo conseguí, me duché, fuí a un ciber a imprimir las entradas, esperé de más en la parada de metro y nos fuimos al cine con el gran letrero azul que veo desde mi rellano. Sólo había tres opciones debido a la procedencia de los tickets:
Recordar mi infancia con una mala adaptación; Ver como destruyen la Estatua de la libertad por enésima vez; O algo sobre unos saltarines con ropa cool. Elegí la última por ser la mejor peor opción. Con palomitas y bolas de chocolate vimos como cada vez llega a las pantallas más basura y a Jules con el pelo completamente blanco por una razón que nos explicarán en la segunda parte.
Al regresar le preparé mi especialidad de pollo y ella quisó volver a jugar. No fue lo mismo, ahora sin apenas velas y con poca Coca. No pasa nada, mañana lo damos todo en La Latina.
Nadie me cogía el teléfono, así que la agarré del brazo y me la llevé a remerorar el Domingo pasado. Pero el tiempo no quería acompañarme y la plaza estaba vacía. Con desgana rehice mis pasos y me tiré en la cama. La melancolía volvía a llamar a la puerta. Esta vez con más insistencia. El masaje me supo a poco, así que le pedí una última de despedida, mientras yo seguía con el juego de las palabras. Pero, otra vez pasó algo inesperado: Su receta explosiva de 3 pastillas y nada de comer había surtido efecto. Paró, aunque ya estaba mejor. Aprovechamos el tiempo que nos quedaba abrazados.
En esta ocasión no quería ir con el tiempo encima, salimos con una hora de ventaja. Al corregirme en la dirección caí en la cuenta de que era demasiado pronto. En el vagón me hizo prometer que estaría bien en su ausencia. Yo acepté con la condición de que se moderase con los medicamentos. Allí sentados, esperando sin ganas que la hora llegase, nos dedicamos a planear todo lo que haremos cuando tengamos dinero. Llegó el momento, le entraron ganas de fumar, pero me había regalado otro mechero, la
sonrisa apareció en su cara cuando saqué uno del bolsillo que había colocado ahí preveyendo la situación. Le di un abrazo sentido y me di la vuelta intentando no mirar atrás para poder empezar a echarla de menos un poco más tarde. Pero no funcionó, ya te echo de menos.

13/02/08

Como buen hermano me ofrecí encantado para ayudar en la mudanza hacia las nuevas esperanzas de esa familia. Llamé a mi amor con ganas de decirle que empezaba a albergar fuerzas renovadas y a vislumbrarlo todo mejor, sobre todo por su cercana
visita. Puso esa voz que le sale cuando se acaba de despertar que al instante se tornó en frustación por culpa de una argucia de un mal profesor. Unido al descenso de capital por culpa de un fallo logístico. Lo que inevitablemente daba como resultado la cancelación del encuentro. Imploró a Dios y juró dejarlo todo a la deriva, aunque finalmente conseguí apaciguarla. Frustado caminé al lado de mi hermana, solté las maletas y cogí otras. No pensé realmente en lo que sería la mudanza en sí, hasta que me empezó a doler la espalda. Por el camino íbamos recogiendo sillas mientras caminábamos por el paraíso de la comida india. Al torcer la esquina y llegar al portal mi ceño se frunció de manera involuntaria. Todo estaba en obras y era una especie de bloques unidos, corrala lo llaman aquí. Lo bueno es que cada vez que pasaba olía a un tipo de comida diferente. Lo de dentro me gustó más, aunque los colores no estuviesen combinados, con un toque personal y algo de trabajo tiene potencial.
Algo cansado me fui para casa a tomar un buen solomillo con esparragos trigueros en una habitación de 1x2. Cuando me encuentro en lo que podría llamar casa, aquí en la capital, tengo cierto reparo en cruzarme con alguno de mis convecinos y que pase algo extraño. Como aquella vez que el travelo oficial, alias "Ramoncín", me dijo que si era extranjero porque no había sido amable con ella. Ahora hay algo que se repite siempre que entramos en la cocina, Watling enchufa su radar y al instante está allí, de manera silenciosa y sin hacer nada. El Viernes me pilló por banda y me ofreció dirigirme a su
habitación con cortinas para darme unos tortellinis verdes. Yo agradecí su gesto intentando no pensar en la reluciente olla donde habían sido cocinados. Al poco sonó la puerta. Quería darme un consejo culinario relacionado con la leche. Otra vez alguien llama a la puerta. Me levanté de mi plácida postura y abrí. Esta vez deseaba añadirle queso rayado al conjunto. Todavía sin creérmelo del todo decliné amablemente la oferta y me volví a aposentar.
Me despertó sin tiempo para mucho. Me colocó delante un plato seco de lentejas a lo que preferí abrir el sandwich con eso rosa dentro. Fue peor el remedio que la enfermedad. Volvimos al fin al lugar de encuentro de los futbolistas de andar por casa. Yo por el camino aproveché para consultar el estado de ánimo de my Darling. Su voz se tornó en rosa y todo fueron buenas noticias:
Dos de dos y aumento del capital, 500 buenas razones para venir a Madrid. Me volví a sentir agusto con una pelota entre los pies y me dirigí al poco al barrio donde se Lavan los pies. Me recibió con su prominente barriga y un trozo de pan untado con deliciosa crema de queso. El novio se encargaba de cocinar, ricos sitis y pizza con queso de cabra. Las buenas conversaciones se sucedían y finalmente lo convencí para terminar con su resaca viendo una peli de las mías. Cogí un poco de incienso y le presenté a Donnie. Su contestación fue quedarse dormido al poco. Yo terminé con respeto la cinta y lo transporté de nuevo a los brazos de mi hermana.
El telefóno sonó a una hora impropia para el día que era. Una encrucijada se presentó en mi pequeña habitación. Acepté la invitación sin pensarlo demasiado por la misma razón que siempre acepto estas propuestas, para no arrepentirme de perderme una buena fiesta improvisada. Nos dirigimos al antiguo barrio de mi hermana y girando a la izquierda bajamos una extensa calle llena de puestos de lo más variopintos. Volví a coger el incienso y decidí en un segundo embaucar a mi compañero. Dos cervezas aquí, otras dos allí, recoger a Rai, cruzarnos con Juan Diego Botto y terminar sentados en una bonita plaza rodeados de gente contenta. Nos cogimos del brazo de nuestro guía y recorrimos las ancianas venas de ésta, nuestra ciudad. Las cañas y vermuts seguían cayendo y los lugares donde reposábamos eran de lo más variados:
El paraíso de las tapas de lomo con mostaza, donde planeamos ir a todos los festivales existentes y corrimos con el vaso en la mano; Un tablao flamenco improvisado regentado por una guapa y simpática morena de pelo rizado; Y finalmente el bar en la plaza, donde el encargado iba más estirado que los calamares del bocata.
Llegó el momento de tomar diferentes caminos. Yo abrí el registro de llamadas y pulsé sobre el primer número. La voz del otro lado notó al momento mi estado de ánimo. Calenté un rato las vocales con ella y me subí con una caña a la cama. La sensación de sueño se apoderó de mí. Al tiempo me desperté, bajé a por un kebab con picante y me monté en el coche de Tony para hacer de chofer. Conduje toda la noche y la alarma se tomó el día libre. Otra mañana en blanco.
Por la noche el Don volvió a requerir de mis servicios. Ante la expectativa de trabajar hasta tarde decidí ir a mis quehaceres diurnos de empalmada. Aunque en el último momento me autoengañé para poder dormir plácidamente. Ahora lo único que tenía era ir resbalándome entre las horas hasta que llegase el momento de ir a la estación y volverla a ver. No queda ni medio día.

07/02/08

Febrero es un mal mes. No llevo ni una semana y hay poco que pueda empeorar. La autoestima y las ganas de crear se habían recargado gracias a la esporádica visita, así que me puse los guantes de cirujano y empecé a formar dos piezas de movimiento tal como veía en mi mente. Entonces mi conexión me la volvió a jugar. Ojalá la espontanea vuelta de la red hubiera ocurrido esa noche. Dicho y hecho, al día siguiente no tenía ni eso. Me recostaba en la dejadez con buena música de fondo y la pantalla parpadeó, qué curioso pensé. Al volver en sí un extraño mensaje rezaba en tono técnico que estaba jodido. Desconecté el cable y lo enchufé al televisor: Bienvenido al mundo de hoy.
Sin dinero, sin ordenador, sin música y además sin fútbol. Por lo menos el Destino me guiñó un ojo en un momento, apenas imperceptible. Cómo sino se explica que la única vez que miro la caja con antenas aparece la canción que he elegido provisionalmente para mi Luz artificial. También pude ver lo que pasaba en esa estación petrolífera llena de Palabras con vidas secretas y un documental de la misma autora.
Sólo guardo dos buenos recuerdos del fin de semana: Cuando descubrí como sería mi protagonista para la serie: 27 años, rubio con rastas, un dedo cortado y con pinceladas de la personalidad de mi compañero. El otro momento fueron las conversaciones
picantes con mininia y sus ánimos constantes. Me doy cuenta de la "suerte" que tengo.
De nuevo Lunes. Tras la semana de reposo volví a mis quehaceres. El profesor me plantó un papel en las manos que representaba el poco tiempo que disponía para todo. Estaba sentado allí, como los demás, pero mis dedos se movían de manera torpe. Además estaba el problema de mi falta de puntualidad con respecto al engrasado del Masajeabot 2000. Me empezaba a faltar el aliento y no veía el momento de que la clase llegara a su fin. Una mano se posó en mi espalda, para interesarse por mi trabajo. Aquella morbosa de pelo azabache y con aroma a flores encendió mis sentidos. Me deslicé por su blusa blanca traslúcida, pero preferí mirar a otro lado e irme antes de la hora. Aún aturdido, por mi manera de titubear con el 3D, me crucé por la calle con una señora con gafas fashion y el tiempo se detuvo. Me di la vuelta extrañado y reconocí a la serie favorita de mi novia. Otra más a la lista.
Consulté al patriarca y él en pocas palabras me corroboró que estaba jodido. Volví a clase y más de lo mismo. Pagué a una mujer que no era la mía y volví a escabullirme al salir. La solución me la comentó inocentemente mi compañero. Hice un par de llamadas y todo estaba solucionado. Me tocaba moverme. Me junté con mi sangre en el Sol y me llevó a una merienda casera en una diminuta buhardilla semiabandonada. Me desahogué en su hombro, mientras ella me consolaba diciendo que todo iba a mejorar, además de darme una buena noticia: Habían encontrado una casa mejor por el mismo precio. Probé el suave bizcocho de mamá y recogí el encargo verde que indirectamente había solicitado. Al momento estaba en la casa del árbol de hojas rojas. Dentro no se respiraba el buen rollo de antes. Todo por un niño interesado. El Estado con silueta de mujer me reservó un par de cigarros compartidos mientras no paraba de emanar alegría. Mrc algo fustrado confundió mis gustos ofreciéndome coliflor con salsa de yogur, aunque luego lo enmendó con buena comida. Al acabar metí su ordenador en la bolsa y me despedí con la promesa de una juerga este finde. Que así sea.
Como desde hace ya algún tiempo aproveché el espacio temporal hasta la boca de metro para hablar con mi princesa. Siempre animándome, aunque no pudeda ni con su alma por culpa de esos exámenes inútiles. Las manos comenzaban a enrojecerse y el
camino cada vez se volvía más y más largo. Hubo un momento en que yo era la única cosa viva en un inmenso pasillo blanco, alumbrado artificialmente. El metro tardó más de la cuenta y mi cuerpo comenzó a desesperarse al no ver cerca la meta. Cuando por fin llegué a la habitación conecté lo necesario (ni el teclado se salvó) y me adentré en la Familia. No recordaba su primera etapa y ese olvido me reportó grandes momentos visuales acompañados de humo con regusto a Heineken. Las otras satisfacciones han venido a través de la ventana de mi mente, de forma copiosa y original. Fueron 4 en total:
Vivía en un piso compartido de los que a mi me gustan, con desorden y alegría. Un compañero me prestó su Play, la encendí y en la televisión aparecí yo en Salamanca, justo en la esquina enfrente de las Curvas. Decidí no ir a la guarida del Dragón y al darme la vuelta para iniciar mi camino me topé con Vic, de una manera familiar acaecida en otra acera. Sin sorprenderse al verme me llevó a dar un paseo por la bonita zona antigua de nuestra ciudad. Unos niñatos aparecieron con un coche a toda velocidad, casi atropellando a Iron, lo que estropeó en cierta medida la velada. Nos separamos por diferentes sendas. La mía cada vez que daba un nuevo paso se iba oscureciendo. La calle descendía de forma circular. Comencé a oir algo, unos gritos tal vez. Avancé cauteloso por el borde viendo debajo un bonito parque regentado por toda clase de demonios. Había dos robustos azotando a un hombre semidesnudo, otros sólo danzaban o gritaban. Mi corazón comenzó a palpitar con rapidez, mis pies empezaron a rehacer el camino hecho, pero justo al girarme un demonio alado se abalanzó hacia mí y me empujó de manera inevitable hacia una muerte segura. Aún oigo su risa.
Me encontraba con mi Compañero de zona vip en una ciudad verde, con frondosos bosques. A nuestra izquierda se alzaba un parque de atracciones. Nos montamos en una gigantesca noria de diversos colores llamativos. Desde ahí se podía ver todo el
horizonte. Me sentía libre y en paz. Al terminar el viaje aterricé al lado de un coche. Saqué lo necesario del maletero y del asientó del copiloto se bajó mi abuela. Con rictus inexpresivo me preguntó si no iba a comer con ellos. Respondí con evasivas, ella me colocó un billete en la mano y yo proseguí mi camino.
Yo, mininia y unas cuantas parejas más estábamos realizando un botellón en unos almacenes abandonados, a las afueras de alguna ciudad. El ambiente era cálido. Me entró hambre y algunos fuimos a ver que había. Me acompañaban Albert, su nonovia
(una chica rubia, bajita, bastante mona) y una escultural morena con un toque francés. Yo iba pensando por el camino que una mujer así no se fijaría en mí, pero ella comenzó a lanzar señales. Nos separamos de los otros dos a una zona más oscura cuando me besó, yo agarré con fuerza su culo prieto y su lengua dentro de mi boca se empezó a deshilachar, como si fuese chicle, mezclándose con la mía.
My darling y yo estábamos dando una vuelta por las calles de piedras de Villamayor cuando nos entró hambre. Ya era pasado el mediodía y las cocinas de los bares y restaurantes se encontraban cerradas. Discutí con ella debido a una situación
parecida acaecida en el pasado reciente, que yo creía fue culpa suya. Se marchó para casa y yo decidí ir al quiosco que siempre está abierto cuando se le necesita. El Sayagués me recibió con su particular sonrisa y me vendió una especie de revuelto de patatas con huevo y salsa rosa. Más calmado me dirigí a su portal, pero no estaba. En su mismo lugar había otro portal más bonito, de estilo clásico. Llamé al timbre y subí. Por dentro todo había cambiado. El piso era más acogedor, con un bonito salón en el centro y hasta compañeros nuevos. Le di un beso y todo fue mejor.

01/02/08

Todo pasó en un suspiro, despierto y de nuevo estoy en mi habitación, más vacía y ordenada, pero con el suelo todavía sin barrer. De tantas ganas que llegase el momento me quedé dormido. No estaba a la hora que decía en el papel, así que aproveché
para comprar dos barras y una raqueta, la pena es que aquí Gil no manda. Justo cuando Rai se metió en mi habitación sonó el timbre. Bajé los escalones de tres en tres, volví a levantar los párpados y allí estaba ella, cada día más guapa, esta vez sin maleta. Hablamos los tres plácidamente en la cama y en el momento que el humo se apagó pusimos todo patas arriba y nos desgastamos mutuamente hasta encontrarnos un poco más agusto que ayer. Ahora se veía todo de forma diferente, como si el filtro de la rutina se hubiera diluido. Al volver al mundo nos habían preparado un manjar que tan sólo había que calentar.
Ella, caja de sorpresas, se atrevió con el pescado y poco después de clavarse la última espina me agarró del brazo y me llevó a Amar París. Besó la tumba de Wilde y me dió el abrazo que más he sentido. El humo, que ya forma parte de mi isla, la dejó en un estado onírico y aunque yo pretendía llevarla a pasear por un templo egipcio y después cenar a la luz de las velas, ella me volvió a sumergir en las sábanas y yo con gusto me entregué al completo.
Ya era de noche y aún no me había despertado. El frío nos hizo elegir cenar en el primer piso, desde donde divisaba Mi vida sin mí. La niebla terminó por llevarla al profundo bosque púrpura, donde todo es posible. De manera algo cortada intenté entablar conversación con ella, pero la operación no fue satisfactoria. De repente volvió en sí y al parecer del lugar de donde volvía había preguntas sin contestar. Nos enfrascamos en un partido de Tenis con el tono subido y pude al fin disipar dudas que de vez en cuando pululaban por mi cabeza, para finalmente terminar observando juntos una clase de
Jenna.
El cuarto acto no se pudo dar debido a falta de combustible en el Zeppelin, pero aún quedaba lo suficiente para una vuelta relajada entre las dunas de su espalda cálida. La duda que más temía sacar de mis pensamientos quedó ampliamente resuelta gracias al número 10. Inyección de moral introducida con éxito. Aún en la salida de la vigilia ella empezó a cumplir una promesa recientemente hecha, con el objetivo de superar la de Nochevieja. No podía tener un despertar mejor.
La hora de comer llegó entre más intentos y más cigarros, aderezados con Queen. Esta vez el consumado chef no se hallaba en su habitación así que tocó improvisar. La comida no era lo importante, me di prisa en terminar y mientras jugueteaba con su falda vaquera la iba conduciendo a la cama azul. Aunque ella llegó a tiempo sentí poder haber dado algo más. Ya tocaba irse otra vez.
Cruzar la Gran vía cuando tienes prisa es realmente complicado, pero finalmente entramos en el típico vagón repleto de caras iguales. Nuestras risas y juegos lograban sacar a esas personas de su letargo y algunas no parecían satisfechas. Como siempre con el reloj de agujas afiladas sobre nuestras cabezas, esta vez ni pudimos adormecer las escaleras mecánicas.
Y volvemos a esa imagen donde una barrera invisible y unos escalones nos separan y las palabras no salen con fluidez, entre humo, prisas y ruido. Por un momento, con un gesto repentino se abalanzó sobre mí y agrietó la barrera, pero fue sólo un instante, un suspiro, como el día y medio que acababa de pasar ante nostros. Mi Gata salvaje de rayas rosas y negras se movía en dirección opuesta a la mía sin poder remediarlo. Me di la vuelta y aturdido comencé a rehacer el camino a casa, mientras una lágrima imaginaria recorría mi mejilla.
Sin ganas de nada me tiré en la cama y me sumergí en su perfume que aún estaba impregnado. Pasaron las horas y una voz me avisó para cenar. Volví en mí y me puse a crear, con energía. Podía ver a mi Musa al lado de mi sombra. Cuando mis dedos no
podían más vi la luz, con un invento llamado Mini DC, el futuro que quiero. Me sumergí en mundos de muñecas y cabalgatas de objetos para ir saltando de dimensión en dimensión con Paprika. Así da gusto soñar.
Mirando a ese perro tan curioso pude volver a oír su voz que siempre me saca una sonrisa. La compra comenzó a subir las escaleras y yo seguí a lo mío, los C´mons empiezan a moverse al son que yo marco.

28/01/08

Todas mis quejas se iban convirtiendo paulatinamente en deseos realizados. No tenía efectivo y en mi cuenta apareció el bonito número 68; Me dejaron sin red y milagrosamente volvió para quedarse; No podía ni moverme al estar tan alejado de mi
amor y ella, sin yo pedírselo, va a venir a verme día y medio. Me doy cuenta de la suerte que tengo y aún así no soy feliz. Necesito sentirte para poder volver a respirar.
Este fin de semana ha tocado acampada en mi habitación. El viernes mi estimado vecino trajo un Rioja crianza y dos vasos, para aderezarlo con las risas. Antes de catarlo me ofreció una clase magistral, con mucho sentimiento. Cuando la botella se quedó vacía y el Airbag estaba a medio camino decidió volar a otro lugar, con más gente y allí sin darse cuenta desplegó sus alas y revoloteó durante horas, todo gracias al hadaM. Yo ya estaba nervioso por atarme los cordones y volver a deleitarme como el Sábado pasado. Toqué tres veces la puerta sin recibir contestación. Al poco apareció un zombi con su aspecto que me cedió con gusto las llaves que me llevarían a la comida. Algo extraño ocurría. Era incapaz de abrir el candado. Más nervioso de lo normal fui a avisar a mi dormido acompañante, pero ante mi sorpresa la puerta se hallaba encerrada. Con la hora cumplida y el ceño fruncido bajé a sacar efectivo y a invertarme un sustituto al arroz con pollo al curry curry. No había sido el único con el mismo problema y yo no estaba acostumbrado a esperar allí. Por fin cogí mi bolsa y volví a mi habitáculo, aunque esta vez el picante se había perdido por el camino.
Tengo la creencia de que todo pasa por algún motivo y de que todos los actos que realizamos sin quererlo en realidad los lleva a cabo el subconsciente. Por eso vi esta serie de infortunios como una oportunidad para continuar mi labor. Todos estos días seguidos los he pasado buscando a Amy, desde que la oí en una de las pocas clases de Jueves que he ido. Ahora escuchándola mientras escribo estas líneas todo cobra un poco más de sentido.
El teléfono sonó en un momento que yo prefería ser sordo. Al poco me arrepentí al ver que esas personas se preocupan por mi biniestar y a veces yo no les correspondo como
se merecen. Así que cogí el móvil y les salude con una sonrisa. Mrc quería revivir la Guerra de las estrellas y a mí me pareció bien. Como siempre pasa con él, al final todo salió al revés. No se pudo conseguir Pueblo, llegó dos horas después y entramos en la Matriz, yo por segunda vez. Al rato llegó Rai, con cuatro kilos de más, que en pequeñas partes se convierten en delicados trozos de placer degustativo. Sobre todo si van acompañados de una sinuosa ensalada preparada con mis propias manos. Se apuntó a la maratón, aunque venía ligeramente estresado, dando grandes discursos sobre lo jodida que es la vida. En esa situación me sentí extrañamente agusto rodeado de gente mayor que yo, con más experiencia. Al estado de mi estimado vecino se le añadió un problema envuelto en una toalla. La puerta sonó y era ella, nuestra sombra argentina, con esos ojos con los que nunca sabes si está sobria. Promulgó su derecho a manifestación por no estar deacuerdo con el uso de la luz. A lo que Rai contestó:
Mira, bonita, por mí como si estás toda la noche sentada delante de la puerta. Aunque al final apretó el interruptor.
El teléfono sonó con impaciencia, al otro lado se encontraban dos entrañables borrachos, culpables de algunas de las mejores juergas de mi vida. Entre bonitos recuerdos borrosos y tequieros me prometieron una próxima reunión para deleitarnos con la Furia contra la máquina. Que así sea.
Las palomitas se quemaron pero la noche fue grande. Me recordó que con poco se puede pasar un buen rato cálido. Aunque he de reconocer que los últimos momentos de enfrascada felicidad han sido bajos los efectos de drogas blandas.
Siempre me ha pasado que en determinados momentos ha habido una escena que quería capturar con mi móvil pero que pasados unos días perdía su significado al estar sola y a la deriva en un mar de días. He decidido que a partir de ahora voy a intentar captar la esencía de cada día o por los menos de cada dos, creando así un mapa visible de mi vida.
Me levantó tarde, más de las cinco, y después de una comida de restaurante en un lugar de comedor me agarró del brazo y me llevó al Chin chin. Tan sólo le pedí el tiempo necesario para poder estar lo más perfecto posible para mininiarika. Al llegar allí me sentí bastante sólo, pero en cuanto empezó el partido y el humo comenzó a extenderse el fútbol se apoderó de todos y ayudándome de la complicidad del Rubio disfruté de una buena tarde.
Desde que mi hermana me revelase que su Luna sería una niña, deseaba fervientemente ver los grandes ojos azules de su inspiración, de la mano de Lucía. Grande Najwa, ya recuerdo porque me enamoré de ti. Ahora sólo me queda dormir unas horas para poder ver la luz y pasar casi dos días en el Limbo. Con eso me basta para estar completo. Gracias Ninia.

23/01/08

La melancolía no me dejaba despegarme de las usadas sábanas azules. Sólo cuando se toca lo más hondo aparece a borbotones por un agujero una cascada cromática multicolor. Quemé un trozo de la poca alegría que me quedaba y Mrc me vino a recoger.
Me animó en un momento con sus historias, en especial con su última andadura en la Vip de Capital con Yola y Los hombres de Paco. Bajamos con la luz apagada en plano secuencia y corrimos a la sala, con las palomitas en el bolsillo. Llegamos a tiempo, algo desorientados. Le di mi entrada al acomodador y mi ser se trasladó a su cuerpo por un momento, realizando dicha tarea que ahora parecía algo más complicada. Había ganas de buen cine y al personaje que tenía al lado se le rompió el cinturón de la emoción. Tardaron en apagarse las luces, pero en cuanto apareció Frank Lucas en escena lo demás dió igual. Apoyo absolutamente su sistema de negocio. Vendiendo lo mejor a la mitad del precio de la competencia, haciéndote así con todo el mercado. Además, su círculo personal eran de la familia, de confianza. Y el último gran acierto: Tener contenta a la gente que trabaja para ti, y por supuesto no cometer fallos.
Se terminó la dosis de buen cine. Afuera corría el aire, pero yo iba como flotando y el frío no me importaba en demasía. En medio de la plaza de Callao, con la brisa rozándome la cara me sentí en Nueva York. Disfruté lentamente de mi cigarro. Mis pensamientos se filtraban en la mente de un gangster e inconscientemente dije: Me debes pasta. Así que me dió el billete más grande, un abrazo sentido y se fue corriendo. Ya me iba algo mejor a la cama.
Están apareciendo paulatinamente por todo el mundo personas "especiales", con un rasgo genético diferente. Y estos días vuelo por la Gran manzana gracias a sus historias. Lo que más me reconforta es que cuando todo vaya mal y vea la luz,
aparecerá ella con su sonrisa y me cambiará la perspectiva hacia paisajes mejores. Estos días consigue colarse en mi habitación ayudándose de sus filosóficas palabras y bailo con ella hasta entrar en la sala REM. Quizás por eso casi cada noche tengo un encuentro físico con una mujer de gran belleza. A veces son sólo roces, miradas, olerle el pelo. Pero las noto tanto que me despierto confundido.
Sigo sin el "esperado" trabajo, pero ahora me encuentro muy atareado. Ya empiezo a animar a esos traviesos muñecos que tienen 5 discos. También se me ocurrió otra forma para duplicar los ingresos. Tan sólo tendría que pintarme todo el cuerpo de azul. Tomando la costumbre de aplicarme entre 2 y 3 horas al día todo irá sobre ruedas. Salva a la musa, salva al mundo.
Cada persona es un gran lugar, repleto de vivencias y cicatrices. Todo ese largo camino recorrido nos convierte en lo que somos. Ahora mismo mi compañero de faena está pasando un mal momento y de vez en cuando sale a la superficie, cosa que no me
gusta, pero comprendo. Es mejor así y más en este período de cambio que estamos atravesando. Cada día que pasa me encuentro más confuso y perdido. Los Isidros me asaltan constantemente y para colmo me han tapiado la ventana al mundo. Aunque estoy convencido que en cuanto la vuelva a ver Mi vida se llenará de nuevo de esperanza. Pero ¿Qué hago hasta que eso pase?.

20/01/08

Es extraño como el Destino me intenta poner a prueba una y otra vez de manera visible y descarada. No recuerdo un concurso tranquilo, todos siempre tienen problemas de toda índole. Pese a ello daré con la fórmula y pelearé hasta que ya no recuerde el motivo, sólo necesite hacerlo. De nuevo llegó a mí esa sensación incómoda que te provoca un sabor amargo en el paladar. Necesito encontrar un empleo que no me gusta para subsistir en la capital y seguir cumpliendo mi sueño. Fui a casa de mi hermana con bastante retraso por culpa de uno de mis pecados capitales favoritos. Enfrente de su puerta no recordaba el número dos, así que llamé y me mandaron de compras. Me sentía camarero, transportando las pizzas con soltura entre la gente. Arriba, la sorpresa llegó con el corte de pelo del bueno de Pables, que le hacía muy del estilo inglés. Siempre voy entusiasmado a estos encuentros porque, aunque la comida no sea muy de mi gusto, en cada uno hay otra noticia más. Esta vez han decidido irse a vivir al campo.
Volví a ese lugar donde las conversaciones son realmente interesantes y productivas. Sobre todo charlamos de nuestros padres a los que tanto queremos. Se me desveló el nombre escogido si resultase varón: Teo. Al oírlo, ya en el aire, desée inconscientemente que fuese niña, para que la Luna encendiese su luz brillante. Tras desnudar nuestras almas nos fuimos suavemente a dar un paseo en silencio, admirando el extraño paisaje urbanístico. Fingíamos buscar trabajo llevando  currículums doblados en el bolsillo. Subimos a tomar un té y le enseñé a mis criaturas animadas, muy orgulloso. Ya se marchó, me posé en la ventana y desde la calle me gritó que iba a tener una sobrina, y se llamará Luna.
Me siento bastante triste y desganado desde que volví de mi tierra. Saber que por mucho que quiera no podré verla, tocarla ni olerla me está comiendo por dentro. A este estado se unió la noticia de una nueva vida sin mis ordenados datos. Sin darme cuenta se fue la luz, otra vez, vuelve, se va y aparece Raichi, ya funciona. Pero se toma un descanso Speedtouch. Ahora sí que me siento encerrado en estas habitaciones que no respiran. Dentro nunca es de noche ni de día, sólo hay una luz de poca intensidad ahogada de estío. Salgamos de aquí a hacer algo saludable. Esta vez fuimos a la cancha de los mayores, con fuente y todo. Notaba la falta de continuidad, pero justo cuando me cegó el sol el tiempo avanzó más lento. Pedí el balón al portero, me llegó dando botes, surgió la magia y arranqué los aplausos de la grada. Buena tarde. Como regalo, me dieron un fruto envuelto en minucioso plástico y me permitieron añadirme a la agenda del Niño.
Ya se acabó la luz, me tiré en la cama y entré entre humo en mi mundo erótico-onírico. Allí se encontraba juguetona esa Niña mayor que tanto me pone. Salió de mi cuarto de baño envuelta en una minitoalla verde y me dió un beso al verme. Al día siguiente volví a encontrarme con ella. Yo estaba en otra ciudad distinta a la mía. Justo cuando iba a irme apareció con Tujina en un autobus. Me cogió de la mano y me llevó corriendo entre sonrisas a una fiesta. Poderosa Sasha, eres la primera que me ha tenido en vilo dos noches seguidas.
Aunque tengo claro que pese a mi status de golfo en sueños no podría hacerle daño a mi Musa dorada del piercing (Que bien suena). Cada día que pasa la quiero más, voy a acabar lleno de lunares de tanto quererte. Siempre estás ahí llenando mis vacíos con tus pequeños detalles. Hasta recordamos el momento en que cada uno descubrió que estábamos unidos. A mí me tocó remontarme hasta Valorio, en la parte de atrás de unos lavabos de un parque. Me ha prometido que vendrá a verme en cuanto pueda con todos nuestros miniproyectos cumplidos. Como te voy a disfrutar.
Estos días casi paso más tiempo en el cuarto de al lado que en el mío. Allí se dan feroces batallas en un terreno de juego o se hace de gangster en una ciudad sin límites. Me pude ir contento a la cama después de los 17 goles en 4 partidos.
Ahora sólo espero cerrar los ojos con fuerza y encontrarte a mi lado, y que en el palacio de Morfeo siga la fiesta.

15/01/08

Las dos personas de mi interior comenzaron a discutir sobre lo más conveniente en ese momento. Opté hacer caso a la sensanta y me fui por las calles grises a mi lugar de aprendizaje. Conversaciones interesantes que derivaron en el bote, algo exagerado, de una pelota. Todos allí estábamos superpuestos así que yo me fui a por provisiones. Por un momento me perdí en una bonita ciudad y regresé a mi mundo dando un paseo con una leve brisa que me empujaba. Volví a meter mi libro en el bolsillo y me quedé soñando más tiempo del permitido. Me iba comiendo las migas que me llevaban hacia un robo con una fotocopia y finalmente a la cascada de cuadrados azules. El tren se movía entre las nubes, a través de túneles descolocados. Comencé a hablar con mininia por trozos que me acortaron el trayecto. Llegué, me senté, me volví a levantar y salí corriendo a recoger el chocolate de la estación. Antes de acabarme la especial del Papas ya estaba de nuevo andando hacia uno de los lugares sagrados de mi ciudad. Siempre me lo paso bien dentro.
El bolso no paraba de molestar y las palabras de su boca a intervalos no salían en su correcto orden. No sabía muy bien dónde esconder mi diversión así que pensé hacerlo en el lugar más visible, así nadie se lo esperaría. Justo antes de llegar me aparecieron imágenes de un detalle similar. Iendo hacia ese mismo Paraíso, con las mismas expectativas, pero con otra mujer, esta vez sí es amor. Las luces se apagaron, el escenario se empezó a mover y la música en directo llegó de color azul. Comenzó rockero e hizo virguerías para hacerse con el público. Hasta se vistió de muerte. Me coloqué el sombrero de barriero y vi una interesante actuación, que me arrancó más de un aplauso, aunque con un final algo flojo. El momento:
Solo de guitarra española y 5000 personas tocando las palmas de una manera perfectamente sincronizada. Puro duende.
Ya con las luces dadas y con la gente amontonada en filas se oyó una voz que rezaba: Alialió... Y que por un instante despertó a las personas de alrededor compartiendo un bonito momento. Ya en la calle decidí dar la vuelta hacia un semáforo y ver a esa chica que aún conserva la cara y esa voz dulce. Breve parada con Nata montada y a atravesar el puente para ver a una guapa hermana y a un dejà vu de casa. Nos reunimos en la pasarela azul, hicimos las mezclas y yo me congelé. El hielo se derritió justo después de subir los dos escalones, atravesar la puerta negra y oír a ese Chulito que echaba de menos. Un par de pieles rojas que no verdes, una llamada desperdiciada y Light my fire. Nos fuimos a ver a los de antes, pero sin el Selu.
Comencé a jugar con ella, más guapa que nunca, cada vez que me tocaba se me iba la cabeza. Me sugirió abandonar nuestras cazadoras e ir de visita al baño. Yo dudé y preferí llevármela en metro a casa, con más intimidad, pero he cambiado la opción por un probador. Necesitaba entrar en el ascensor, pero el Destino me la jugó en forma de pareja con hijo, recordándome los valores de la familia. Subimos y bajamos los cinco escalones y la puerta metálica se abrió. Pulsé el botón y metí mi mano por debajo de su miniminifalda. Esta vez prefirió seguir dentro. A la tercera va la vencida. Increíble desde
hace mucho, probé una nueva postura favorita y me dediqué en exclusiva a ella. Ya en reposo fuimos a visitar al Rey pescador, pero el sueño cerraba nuestros párpados. Antes de aquello preparé unos trikinis con mucho cariño y al posar mis alas sobre la superficie, se desmoronó como un castillo de papel. Intentamos reconstruirla, pero no llevábamos la ropa adecuada. Así que nos dormimos suavemente en el regazo del otro.
Me desperté y como era su semana feliz del año me tocaba ser su siervo con gusto. Esta vez tenía que ir a por la comida y a por más zapatitos de cristal. La señora que atendía no se enteró de nada y la maquinita se tomó una moneda como peaje. Pero,
yo seguía con la sonrisa en la cara.
Quedé en su morada, pero me costó llegar por ir en plan comando. The Dragon me retornó a mi hogar, para ver como el árbol de mi armario florecía estando seco. Más diversión a la bolsita mágica. Los planes se desmoronaron como un castillo de naipes, carta tras carta, así que toco improvisar. Quedé con mi musa para entregale los pedazitos improvisados de mi corazón que había decidido regalarle. Uno de forma circular narraba con voces istriónicas nuestro amor, casi infantil, por las chicas de nuestro pueblo. Fuimos a por algo de comer y por poco tengo que atar al Salido a la mesa, quieto chico. Mejor te dejo en el portal con cara de muñeca triste y te robo una cerveza. Nos juntamos unos cuantos inusuales en el Limbo y la mezcla de la copa tardó en hacer efecto. Decidí soltar mi mando de rey y ponerme serio haciendo reír al Cuentacuentos, para animar el cotarro. Y todo empezó a fluir. Metimos al Joker de estrangis en el local y el Toro negro nos dió una lección de la vida de las suyas. Qué maestro. Últimos piques y a dormir que mañana hay que realizar interesantes proyectos.
Me desperté como pude y me puse a pensar cómo hacer que un móvil volase. Falló el globo de helio en el momento que el zeppelin tomaba forma. Dimos una vuelta a la casa y la idea llegó, algo más pringosa de lo normal. El Salido realizó uno de sus sueños ocultos: Meterse una polla de aire en la boca. Y hasta repitió. Abrimos la puerta del balcón, corrí escaleras abajo y le di al play. Sucedió muy deprisa, pero una voz en mi interior gritó: Prueba superada. Ya me puedo ir a Madrid.
Perdí el tiempo hasta que llegó ese momento que no me gusta. Se quedaron en el coche y ella me esperaba en el andén, entre la niebla. En una bolsa me entregó unos calzoncillos y una carta minuciosamente doblada. Las puertas impiderion la unión de
nuestras manos, pero nuestros corazones se abrazaron. Abrí la carta delante de Paulina Rubio, se desmprendió un aroma dulce de beso. Dentro se encontraba desnuda su alma, yo la recogí con suavidad y la metí dentro de mí.
Día triste el posterior, aderezado con un problema de visitas. Para animarme me regalaron una pelota que botaba y una carrera entre una taza y un rollo de papel higiénico. Casi nada.

11/01/08

Las ganas de ver a mi novia cambiaron totalmente mis ocupaciones dominicales. Fui al encuentro de esa rubia que siempre que quedo con ella me hace esperar, y es en ese intervalo cuando mis nervios afloran preguntándose si hoy será un buen día. Apareció feliz y a la vez mosqueada, como sólo ella sabe hacerlo. Aún había que esperar a un tercero, un nómada de modales cercanos. Nos lo dió envuelto en plástico y nuestro deber era dividirlo entre sus benefactores. Por el camino, hacia la casa sin ascensor, pensé en voz alta diciendo: Si alguna vez fuésemos novios nos estaríamos todo el día peleando. Sentí alivio al escucharme porque comprendí que era libre de decir lo que pensaba. Preguntó por mi chica con tono plano y yo a cambio adulé un poco sus recuerdos. Tonteé un rato con la Niña mayor de la gorra, imaginándome a su hermana en la ducha y al poco me fui con Ubalinda. Dentro de ella se encontraba tomando un batido de chocolate el pasado. Abrió su gabardina y nos ofreció recuerdos bonitos y gestos camuflados de amistad. Lo siento pero me tengo que llevar a Mininia a mi casa. De tanto usarlo tengo el Corazón salvaje.
El humo de la sala la sumió en un profundo sueño y al no poder moverla comprendí que hoy dormía en el sofá. Al despertarme había vuelto a mi diminuta habitación, solo y rodeado de locos. Al parecer la Navidad sólo había sido un suspiro. Otra vez tocaba realizar el ritual:
Escuchar, apagar y dormirme ocho veces; Sopesar los pros y los contras de quedarme en la cama; Beber un trago de agua sin sabor; Y vagar por calles Lynchianas que se amoldan a mis pasos para que no tenga que pensar. Pero una vez dentro, respiro ese aroma de ilusión, creatividad y objetivos, y se me pasan todos los males. A veces creo que hay días que sería mejor borrarlos de la memoría debido a la insignificante importancia de lo acaecido en ellos, aunque después me corrijo respondiendo que son días de transición, necesarios para que se puedan producir las citas importantes. Días lentos y sedados de transición.
Volví a recitar el ritual y al llegar la clase se tornó pesadilla. Todos me miraban extrañados, caras deformadas de una mezcla entre curiosidad y sueño. Al darme la vuelta la morbosa inquilina de mi ventana me dijo con una sonrisa que me había
equivocado de momento. Al instante reaccioné, así que pense, ya que estoy aquí voy a ganar algo de tiempo hablando con ella. Resolvió mis dudas contestando como yo quería. La pagué y me volví directo a mi camastro.
En este lugar los días son como un tren en marcha, te cuesta distinguir entre vagones. Sólo se diferencian por pequeños detalles importantes, como entrar en un salón y reencontrarte con la chica, ya mujer, que me mostró lo bonito y raro que es el amor. Cada noche me acuesto esperando poder volverte a ver y cantarte el Réquiem en francés. Otro gran momento se dió durante la mañana Flash. Como de costumbre había confeccionado una excusa para no tener que ir. Llamaron al vecino a gritos, lo desbloqueé y apareció un mensaje del Inem explicándome que gracias a mi amibilidad y buen hacer me regalaban un mes. No podía haber llegado una noticia mejor, así que me monté en mi antiguo móvil y volé hacia una nueva esperanza, esta vez vestida con traje de lunares rojos y una peluca afro. Ya me siento un poco más en mi hogar.

07/01/08

Se palpaba en el ambiente la noche que era. Esta vez con menos gente debido a París. Se notaba sobre todo en la elección de la cena, más a mi gusto, y aderezada con un tinto joven. Mi madre quería emborrachar a alguien, así que levantamos las copas de cava con la sortija dentro después de tragarme con cierto excepticismo las doce uvas, esta vez sin Ramonchu. Tardé en alejarme de la marmota Phill dirección a la niebla. En medio se encontraba la Parada. Apareció debajo del cartel luminoso que rezaba: Felices fiestas, radiante y con una maleta. Paramos en su casa por confusión y aparcamos en la bodega de otra. Cinco minutos después ya percibí que no me lo iba a pasar demasiado bien. Mi cuerpo no aceptaba correctamente la bebida mientras que Mininia era una esponja. Intentando no sentirme distante fui saltando de grupo en grupo sin encontrarme cómodo en ninguno que no estuviese ella. Me susurró dulcemente que quería violarme en el diminuto servicio. Fuimos para allá, apagó la luz y su cuerpo se balanceó. Volvió a dar al interruptor y subió las escaleras. Me pidió como pudo que
esperase fuera y el puntillo se marchó de la casa. Estando ya mejor vino a recogernos el taxista del sombrero de pluma a llevarnos a un lugar con gente más cercana a mí.
El frío no permitía el movimiento y la cartilla volvió a hacer acto de presencia. Así que toco caminar para al fin llegar a la puerta Medieval. Justo cuando coloqué el billete en la recta mano mi gente caminó en dirección contraria. Pedí con la cabeza gacha la devolución, me di la vuelta con mirada clavada y exigí una disculpa. Ya podíamos irnos de fiesta.
El baile tonto se apoderó de nosotros y los puros empezaron a esparcirse. Me fumé los minutos de rigor con mi camarada Vic y me fui al servicio a esperar, mientras sujetaba una puerta, pareciendo ser el portero del lugar. Mis amigos con cara de rutina me ofrecieron un hasta luego con regusto a adiós y yo me quedé saboreando a mi otra mitad. Al rato movimos el bar y volvimos con el anterior grupo. Mi visión se paralizó ante una rubia perfecta para Draco y una morena que varias veces me alegró el camino de vuelta a casa. Esta vez a escasos diez centímetros. Me rozó el brazo pero preferí no intervenir. Tras bastantes danzas de borrachos nos dieron la luz para que partieramos a otro lugar. Fuimos al único sitio semidecente abierto a esas horas y la realidad dio la vuelta, habiendo más gente fuera que dentro. Pues a por los churros. Otra idea que sólo se nos ocurrió a nosotros. Mininia se perdió en el mar de cabezas mientras yo me moría de frío. Justo cuando ya podíamos partir las caras amigas se empezaron a alinear delante mía para estrecharme la mano. Caminamos con el sol mirándonos y fue tan rápido como un haz de luz. Montamos una tienda de campaña improvisada en su frágil cama y jugamos por debajo, se puso el traje de leopardo y me arañó hasta que la bombilla se fundió de manera líquida. Será el estrés, será la pildora.
Me tocó bajar a por provisiones a través de las calles muertas y de vuelta, cerca de Mordor, dejé el listón bien arriba. Le llevé carbón por buena conducta y me recompensó con objetos lisos que hay que transformar. Soltamos Doce monos por el cuarto con la ayuda de Donnald Darko. La nave de metal nos transportó al lugar donde las conversaciones son trancendentales y la pena hace acto de presencia debido a gustos no tan afines. Quiero volver a ese sitio.
De nuevo nos encerraramos en el Limbo y el placer visual se acabó enseguida. Había que hacer algo interesante, ya que las vacaciones tocaban su fin. Se presentó una encrucijada ante mí y elegí fiesta, como las de antes, las que hicieron que al
mentar mi casa a más de una le apareciera una sonrisa inesperada. Las piezas estaban ordenadas a mi gusto en el tablero y todo surgió como en un dulce sueño planeado. En dicha visión mi hogar queda vacío para poder entrar libremente en las tierras de Rein, con el sonido compartido. La bolsita de las especias traía un Escandinavo borracho, unos cuantos amigos, una morbosa de cuerpo perfecto y una pija algo ida. El dado giró, le tocaba mover al Dragón. Jugó con los límites de lo moral entre agua y mordiscos. Ahora salió el seis rojo, mi turno. Me condujo a la despensa a colocar intrumentos de limpieza de manera inocente mientras nuestros cuerpos se juntaban. Bebes una y vuelves a tirar. De nuevo en el pequeño cubículo, esta vez sin luz, preferí decir: Mejor no seguir, en silencio. El dado se desmadró y todo comenzó a ir más rápido. Puppin se cayó del salón, la pija se volvía más pija, Vivi pedía permiso para hacer poco y Charly analizaba todo de una manera demasiado lúcida para dichas circunstancias. El suspiró se evaporó y Jormo esbozó una gran sonrisa. Bailando lentamente me entregó un fuego de flores y me dio un dulce beso en la mejilla. Todo había terminado, era hora de despertar. Lástima que la rubia fallase. Fue sueño o realidad, aún no estoy seguro.

30/12/07

Hace casi un año que empecé esta andadura escrita y como en todos esos programas cutres de la tele habría que mirar atrás y recoger lo mejor y peor. Como no me apetece sólo volveré a repetir lo intenso e interesante que han sido estos doce meses. Todo termina y vuelve a comenzar entre humo, proyectos y buenas intenciones. Ya tengo dibujada como quiero que vaya mi corta existencia, así que enumerar objetivos se torna en algo innecesario. Puedo decir que para este nuevo ocho me gustaría cambiar mi hábito de trabajo, como ya me autoreprocho en mi primer corto. También disfrutar más de la música viva y a poder ser no sufrir demasiado para conseguir el "preciado" metal.
Era hora de partir. Con arrepentimiento pero teniendo que hacerlo me perdí las dos últimas lecciones y prorrogué la estancia de Lula en mi cuarto, aún habiendo terminado con ella. Hice la maleta como pude, coloqué una nota de descontento en la puerta de mi querido vecino y me marché a mejores pastos. Llegué a la conocida estación donde siempre hay problemas. En la taquilla me dieron largas hacia un ciber que funcionaba mal, donde me dieron una fotocopia a color de dudosa validez. Anunciaron el andén y una chica en dirección contraria me dijo que no sería tan fácil tomar el transporte. Ya dentro, tuve una charla amistosa con unos extranjeros que estaban en mi asiento, pero esta vez no era fallo mío. Luego vino un amable funcionario que le dió validez a mi papel, ya podía dormirme.
Por fin en mi ciudad, tan relajada a su manera, disfrutaba del paisaje con un batido de chocolate, sintiéndome distinto. Los partidos ya no son lo mismo, pero puse buena cara, por lo menos siempre se puede tener una buena charla contigo. Llegué un par de horas antes con ganas de marcha y le regalé uno de los mejores encuentros de su vida. Aún le tiemblan las piernas.
Qué ganas tengo de un botellón de los de antes. Nos juntamos todos en mi otra casa y me puse a recordar lo que era estar soltero. Esa incertidumbre que recorre el cuerpo intuyendo que algo bueno puede pasar. Todo por culpa del juego erótico de Kat. Le dije a Alv que se colocase bien cerca, pero no entró en el círculo de la bufanda, que se convertió en triángulo. No me decido sobre cual me gusta más y los chupitos volvieron a tentarme. Aún estaba caliente la promesa que le hice a esa chica que finalmente no fue mía: "No le hagas daño, es la mejor". Tranquila, ni se me pasa por la cabeza, sólo que me gusta jugar. Cuando volví a abrir los ojos todo había cambiado. Salí por la puerta, bajé los escalones sin creerme mucho lo que estaba viendo. Miré a mi hermano y sin decir nada, como siempre, me lo contó todo. Esta es la cara oculta del amor, te ciega tanto que no te deja ver que la persona en la que más confías no hace más que pegarte puñaladas traperas.
Mi mano comenzó a temblar, lo que significa que algo malo puede pasar, por suerte la plaza estaba vacía, así que me metí en su coche, apagué la luces y comencé a disfrutar. Duró poco, llegó con cara de pocos amigos y rápidamente me dejó en el
ascensor, donde seguí a lo mío. Porque no llevaba puesto lo necesario que sino no te escapas.
Me desperté con una sonrisa y por mi culpa no pudimos ir a México, así que paramos en el Paraíso de la hamburguesa. Esta vez tocaba fiesta con el antiguo grupo. Fuimos a su Molly a jugar con una moneda ardiendo, lo que me provocó una marca en la mano derecha y una vena rota. Unos pocos seguimos la ruta hacia el Cvm a ver a Piña colada, tan guapa y sonriente como siempre. La cosa rápido se empezó a animar, sobre todo para el Dragón que hasta pedía a gritos que se lo llevasen en la furgoneta. Nos marchamos a por unos vampiros al lado de una rubia, cuando Puppin se encontró un rotulador dorado, que para gente con graduación de más significa peligro. Firmamos las paredes de la calle de la fiesta y yo ya empezaba a intuirme algo. Ocurrió cuando Nivi cogió la batuta: Voló lentamente hacia la pared transformándose en lluvia dorada que
cayó sin piedad encima nuestra. Ya era hora de irse para casa.
Otro año más siendo el partido del siglo. Media hora tarde y con el Retiro a rebosar disfruté de lo blanco, haciendo parada para repostar. Victoria trabajada y de vuelta a sus brazos. Al despertar volvió a mí la nochebuena. Gran cita que me encanta que llegue. Tras los preparativos, viene lo bueno, lo que ocupa mucho menos tiempo que lo anterior, pero es un placer, y más acompañado de un buen tinto. Papa noel había hecho su trabajo y era hora de desenvolver. La incertidumbre se apoderó de mí al descubrir que el paquete más grande era mío. Extasiado lo abrí con insistencia y mi cara se transformó en un cuadro. Recordaba mis palabras pocos días atrás denegando la oferta de una flamante impresora para mi diminuta habitación. Pero allí estaba, retándome con una pose calmada. El vino hizo el resto para crear el malentendido. Llegó compañía y yo arrepentido llamé para solucionarlo. Ya podemos irnos a dar vueltas con poco sentido, con el único aliciente de ver a un pivón pivón a medio metro de distancia, para volver a mi hogar a jugar al póker y estar Perdidos mientras se va sin moverse. Tres noches me perdí en esa isla repleta de incertidumbres y tensiones afiladas, presidida por un tal Jaco. Lo bueno se acaba si se sale de ese trozo de arena.
Ya era Jueves, día de reencuentro con mi gente de verano, muchos buenos momentos compartidos. Quedé en la esquina donde un niño creía que ahí vive Santa Claus. Aparecieron tres guapas mayores para arrancarme una sonrisa y descubrir que mientas
sus vidas son iguales yo me he ido de viaje a E.E. U.U., he visto a Metallica, voy a ser tío, tengo novia, he cambiado de ciudad para estudiar lo que quiero y me ha tocado la lotería. Poca cosa.
Scorcese nos abrió las puertas a las parrillas. Yo me junté con Lombo y Albert a rememorar viejas historias y a catar vinos. Al terminar la escasa cena brindé por mi hermana y me encendí el puro. Por el camino iba imaginándome con mi excompañero de
cuarto cómo sería probar las mieles de algunas de las allí reunidas. Pónme una cerveza, vamos a por chupitos, algo de cava, un par de copas, más chupitos, y llegué al límite. Me mandaron para saltar al terreno de juego y le cogí gustillo, incluso con mis reflejos de fiesta. La noche tocaba su fin, muy buen encuentro que me hace querer aún más a esa gente. Todo gracias a un Delfín de color verde. Me llevé al ingeniero militar a casa de su antigua vecina. Mientras él tomaba el último trago se me ocurrió la idea de ideas: Mezclar todas las sustancias de mi estómago con leche y miel. La bomba era de retardo, exactamente treinta minutos después salí corriendo, saltando la cama para aterrizar en el báter y terminar de romperme la garganta. Mi corta mente en ese momento culpó a los chupitos lo que me sirvió para no desfasarme en la noche más anciana del año, pero está claro que los lácteos me enseñaron una dolorosa lección.
Esta vez si la llevé a tiempo a México a probar su comida no tan picante. Decidimos planear un botellón de ligue para un par de amigos desamparados. Corrí rápido y me recogieron en la esquina donde pensamos cómo sacarle el mejor provecho a mi
armario. El fin de semana pasó tranquilo con mi novia en su pueblo perdido y con dinero no canjeable. Tan sólo una parada en Hollywood y más rayadas Perdidas.
El año llega a su fin.

21/12/07

Llegando estas fechas me da por mirar atrás e intentar volver a saborear lo buenos momentos y aprender con los no tan buenos. Aunque de manera torpe y pausada este año ha sido grande por muchas razones. Hace aproximadamente 8 meses confeccioné una lista con los objetivos impuestos para estos 365 días y la mayoría no estaban realizados. Ahora vuelvo para enmendar eso:
- Habitación: Aún no veo claro los dibujos en las paredes, pero como consuelo he adoptado otras y las he decorado con gran pasión.
- Historia: No sólo la tengo terminada mentalmente sino que tengo las dos continuaciones, además de otra historia y varios  cortos. Pero, la escalera ha de empezar a subirse por el primer escalón, y yo lo estoy encerando con mimo.
- Flash: Sin ser consciente he desperdiciado una buena oportunidad de conocerlo más, pero como consolación sé 3D max.
- Follar: Sólo decir que he colmado mis expectativas y como colofón estoy nuevamente enamorado.
- 65: Me da bastante igual. Además ahora como muy bien y tengo que exprimir un tiempo más esta faceta.
- Carné: A quién le importa.
Aparte de añadir Nueva York, Lisboa, Metallica, Nawja Nimri, Mägo de oz, ópera, Womad, nuevo ordenador, todas las fiestas de facultad, voy a ser tío... No puedo pedir más.
Esta noche pensando en nuevo destinos a través de un rail, me ha entrado la necesidad de irme con mininia a Lisboa a pasar un gran puente. Ahora llegan 20 días de relajación para poder estar sin preocupaciones con mi gente, y sobre todo tenerla cerca, que ya hasta me duele si sé que no puedo verla cuando quiera. Yo estaba absortó en la escritura cuando me llegó un recordatorio en forma de poesía sincera:
¡Mi nene querido! ¡Dos meses! Se me han pasado en un suspiro. Ha sido el tiempo que más feliz he sido en la vida y sé que lo voy a ser mucho más contigo porque tú eres quien mueve mi cabeza, eres el dueño de mi corazón y mi cuerpo, eres... Lo que necesito para vivir en este estado de encantamiento. Te quiero mucho, mi rayito de sol.
Otro momento grande de la semana ha sido cuando convencí a mi compañero de faenas para involucrarse en uno de mis muchos proyectos, éste en forma de anuncio. Me encantó las ganas que ha puesto y lo rececptivo que ha sido. Olé. Y ya para acabar sólo recordar mi última visión:
Yo era un actor con poca experiencia al que mandaban de ciudad en ciudad en busca de papeles. En un metro ayudé a una anciana con su ticket y en ese momento pasó a mi lado Scarlett, ofreciéndome una sonrisa cómplice. Ya en casa ví como unos niñatos se metieron con mi querido padre y decidí acabar de manera violenta sus burlas. Mientras me limpiaba las manos le decía a mi madre: No me conoces cuando hacen daño a alguien que quiero.

17/12/07

La semana pasó borrosa por la ventana tras la noticia de una inminente reunión con mi Destino. En el camino me acompañaron dos claras visiones: La primera me traslada a un aeropuerto con el desaparecido Miki, el rumbo es Finlandia. Él de manera apasionada me convenció para irnos juntos a ver a la Roja en acción. Cuando ya compro el billete los remordimientos empiezan a aparecer debido a mi economía. Por lo que intentó
convencer a la guapa recepcionista de que anule mi viaje, mientras mi compañero ya está en su asiento. Consigo mi objetivo gracias al sutil pero efectivo flirteo. En ese instante aparece en escena mi profesor favorito con una botella de licor de melocotón diciéndome que he hecho bien. "Me siento como si estuviésemos en clase".
La otra visión comienza con un negocio llevado a cabo en un oscuro callejón de la conciencia. Yo y compañero de fiestas conseguimos una potente droga pura, de aspecto parecido al azúcar moreno. Sin saber muy bien cómo mi cómplice esconde el
secreto dentro del ordenador de Puppin, antes de que le pillen. A mi me da una crisis ya que sin el dinero necesario no podré estar completo a su lado. Finalmente decidimos contárselo y repartir el botín. Y yo obtengo lo que quiero, aunque compartiéndolo con Mrc.
Llegaba la fecha de su cumpleaños y después de colocar el listón tan alto tenía que superarme, le pedí consejo al cocinero que me alimenta y me sugirió verduras a la plancha realizadas con dedicación. Un dibujo de la maternidad sobre cartón y un pasillo serpenteado de hojas rojas. Llamé a la amplia lista de recados pendientes, arreglando varios problemas a la vez. Sobre todo el que hace un par de semanas no me dejaba respirar adecuadamente, parece ya cosa del pasado. Otra llamada truncó mi plan. El novio la quería para ella, con el pretexto de que se la va a llevar a París. No importa, mañana improvisaré, es mi especialidad.
Las prisas hacían acto de presencia y el trabajo por quedar bien comenzaba a pesar, aunque me animaba repitiendo a mi mismo que ojalá éstas fueran siempre mis preocupaciones. La idea llegó en forma de merienda, salí rápido de casa diciendo para
adentro el plan improvisado: Ver si hay tartas en los puestos de la plaza; Sacar dinero, hay cola; Comprar cosas bonitas en Natura; El oso del piercing en la lengua es demasiado, mejor este kit y esta bola en forma de animal; No sé si Manuel o Guillermo y yo parezco disléxico; Suena la alarma, me han tendido una trampa; Ahora además de disléxico parezco idiota; Me voy con la cabeza agachada a sacar dinero; Compro una tarta increíble, que sean cinco, son ocho; Ahora el toque, en forma de pelo dorado, el abuelo me dijo que era más barato; Y finalmente la bebida. Ya está todo listo. Se le ocurrió llamar al timbre así que llegó una hora tarde. Bajé las escaleras recordando la gran sorpresa que me dió y la sensación anterior a verla. Se confundió de portal pero finalmente apareció, con la cara iluminada y una sinuosa barriga. Le encantó todo y
debido a los anteriores proyectos regalo, sus expectativas se vieron superadas. Yo le mostré mis deseos y anhelos, y me dejó libre para terminar el camino que me llevaba al final de este año.
Hablé con mi ninia que me dió ánimos para seguir con una voz rasgada por culpa de la gripe. Trabajé lo más duro que sé pero no veía el momento de acabar y más sin tener claro qué debía entregar. Pensé en las dos formas que podría reaccionar el profesor y esperé a que fuese la primera. Y se me iluminó la mente: Convertir mi móvil en la clave, ya no tenía tan mala pinta. Me levanté con ganas de morirme, pero decidí cumplir mi cometido. Por el camino no paraba de repetir que en el descanso me volvía a la cama. Los nombres de la lista iban descendiendo, la hora del "recreo" ya llegaba, mi colega de la zona vip no tenía nada, pero yo me armé de valor y decidí rememorar viejos tiempos, cuando iba a clase y me lo inventaba sobre la marcha. Y todo salió rodado, me sentía muy agusto de pie, delante de todos mis compañeros mientras saboreaban la idea sobre mi corto. Al profesor le gustó mucho pero tenía algunas dudas, como la duración, el final o el realismo de los personajes. ¿Quién es el protagonista? El chico ¿Y el antagonista? No hay ¿Pero, entonces quién es la chica? La chica es él mismo... Buena respuesta. Asistí el último a un pase de diapositivas y salí animado e inspirado de clase. Fuí corriendo a casa a crear mis nuevos y mejorados personajes. Una sesión de fotos, unas horas y aparecieron ante mí. Una sensación poco descriptible. Si Riva en vez de crear un árbol contruye una escalera de caracol, podría suprimir la excusa de subir para
colocar la estrella. También cambiar la caída, beso, despedida por cellardoor, despertar y dudar si salir, por: La chica tiene que caminar opuesto al él y sólo pueden fundirse imaginación y realidad estando los dos verticalmente cada uno en su dimensión. Así estallaría el arte.
Tocaba quedar con Mrc aunque tardé, así que preferí relajarme antes de conocer a gente desconocida. Ahí estaban dos nuevos habitantes de la Roca, donde parece haber una buena cantera. Hermanos y parecidos, los dos muy sociables y apasionados.
Buena gente. Nos fuimos al bar de la camarera rubia impresionante, los sospechosos habituales. Partimos justo en el momento en que tiramos la copa de rigor, y Lickitu como siempre desapareció. Me tocó llamar tres veces a Rai para saber el destino. Por el camino íbamos conociendo gente, gracias a los nuevos compañeros de fiesta. Hasta llegar a una de las pocas discotecas de Madrid que me resulta familiar. A bailar siguiendo los movimientos hipnóticos de la italiana entre el humo. Unas copas, unas risas, mucha chica guapa y directos al techno. Por el camino los niños traviesos querían jugar con nieve, y yo no sé aún porque decidí ser uno de los que fuese. Creó que cuando oí la idea me imaginé entrando en lugar misterioso y escondido. Pero, después de morirme de frío mientras me meaba y que todos los taxis pasasen de nosotros decidí negar tres veces y volverme. Por el lento camino me imaginaba tirado en la cama en frente de Eduardo. Entré directo al servicio y el ambiente era distinto, aunque ese momento me dió bastante igual. Avancé por un largo pasillo donde en el rincón más iluminado se estaba cerrando un trato. Intenté salir pero me indicaron que estaba abriendo la puerta equivocada. Ya dentro saludé a la gente y fingí una llamada para irme rápido a mi lugar de descanso. Eduardo no quería verme así que me fuí con su primo Jack. Tardé poco en dormirme.
Ya estábamos otra vez en el terreno de juego, esta vez con más caras nuevas. Al principio me faltaba el aire, pero al poco me sentí cómodo. Volví a despertar unos aplausos con una bonita jugada de gol. Continuamos el tercer tiempo en un bar,
rodeado de bolsas verdes, bonitas aunque pequeñas decidimos coger una a pachas. El resto del día desapareció conmigo entre las sábanas. Tocaba acabarlo todo así que me puse manos a la obra. Todo se puso en mi contra pero supe darle la vuelta y al final me pude ir a la cama medio agusto.

12/12/07

Pasé un día de reposo celebrando el post-cumpleaños compartido, para al día siguiente levantarme pronto y hacer los recados. Una morbosa mujer me alegró la mañana con su coloquial manera de hablar y volví a recorrer el camino a la cascada azul. Lula me acompañó en el viaje hasta que llegué a casa, lugar que se está convirtiendo en un almacén de objetos.
El plan era sencillo, tomar algo con un par de amigos e irme pronto a casa de my darling. El Dragón me recogió y nos fuimos juntando cada vez más gente. En el coche sin batería un buen amigo se sinceró mientras su excompañera se iba lejos en un
Skoda lleno de tíos. Hicimos una parada de consolación y al intentar encontrar aparcamiento algo extraño pasó, una corazonada. No paraban de llegarme toques al bolsillo pero ella insistió en que subiéramos, aún no estaba lista, entonces ¿Para qué las perdidas? Me dirigí con pasos cautos al salón, con la mano por delante, la luz apagada y al entrar apareció ante mí una fiesta, con gente que echaba de menos, pizza barbacoa y calimocho. Aunque poco a poco, de manera silenciosa, todo se iba desmoronando. Primero se fueron la Policía y su tic; El Canibal andaba falto de su carisma habitual por culpa de la blanca soledad; La chica que siempre se raya se rayó; Apenas tenía hambre incluso habiendo pagado viente monedas; Y el Cuentacuentos intentaba ser él, pero no le salía. Mininia fue la que antes lo vió, no como yo que estaba en mi burbuja
disfrutando de mi bola 8 y riéndome con todo. El puntillo era considerable y la gente comenzó a migrar. Sus ojos se encharcaban debido a ese sentimiento de culpabilidad
que lleva siempre en un bolsillo. Me puse todo lo que pude a su nivel sentimental y nos abrazamos en la tristeza.
Me reuní en una esquina doblada a recoger un obsequio, más útil en este momento para mí. Subí las escaleras y entré en el salón donde se encontraban dos de las chicas más importantes en mis últimos años. La madre de Yepa me hizo un regalo que por sencillo aunque directo me hizo mucha ilusión, pero ella estaba cambiada, era otra, miraba las fotos que me recordaban nuestras riñas y buenos momentos, luego miraba al frente y no estaba. El tema de conversación no era el apropiado y a ella parecían en cierto punto molestarle nuestras miradas, por no ser ella la receptora. Finalmente la despedí con el mejor de mis abrazos y me llevé a mi reina a su castillo a demostrarle todo mi amor de una manera salvaje. Dos horas de descanso y el compromiso y las relaciones familiares me llevaron a una camioneta a jugar al Tetris, con la atenta mirada de un perro viejo, que me respetaba las pocas veces que hacía un gesto. Ya pasó el martirio, me voy a la cama.
Hacía tiempo que no disfrutaba del simple hecho de imaginarme lentamente a una chica guapa en un momento diferente, sin tener que decir nada, sólo sexo. Y tras mucho pensar escogí a esa impresionante niña que ya es mayor de edad.
Ya era de noche, nos dirigimos a realizar una bienvenida como Dios manda, después yo cogí al mejor Perrito de la ciudad y me fui a su casa, luego una cerveza, donde se bañaban frases con sentimiento: "Desde que estoy contigo ha mejorado mi humor,
me levantó y me acuesto contento" "Sólo tú puedes hacerme daño". Mientras me cantaba con susurros me adentré en un agujero negro que me llevó a un portal, un coche y después al terreno de juego, lugar de risas y piques. Las horas se pasaron
rápido, él olvidó un poquito y nos quedamos dormidos en el sofá.
Hoy tocaba hacerlo todo, así que me puse manos a la obra. Era el momento de volverse hogareños y recordar buenos tiempos pasados, leyendo tarjetas y plantando árboles de luces en el salón. Con el rintintín de los villancicos decidí desaparecer a hurgar en otra parte de mi pasado reciente. Yo también quería plantar árboles de colores, por lo que decidí adecentar mi armario para una próxima intervención. Quería oir su voz, la llamé, pero su voz sonaba distinta y la primera mini riña llegó, aunque mi cabeza se moviese en
horizontal. Pronto se despejaron las dudas con un par de párrafos de una niña caprichosa arrepentida.
El Limbo estaba preparado para otra noche más. Pero cuanto más se alejaba el Dragón rojo más desdibujado parecía la idea que yo tenía. Llegaron hora y media tarde, me pusieron una película por la mitad, uno se durmió a los diez minutos, la mayoría se cayeron de la lista, incluida la única mujer que iba a venir y yo tuve un Deja vù de lo que estaba aconteciendo. Me agarré a la botella y le conté mis penas en silencio. Pronto se perdieron las ganas y ni Kratos consiguió que me quedase en el Limbo, hoy vacío, pero que tan pocas veces me ha fallado. Me levantaron para ir a adentrarme a una cueva turca, sin dinero. Platos exóticos se paseaban, pero no me llegó a encantar.
Ya era hora de volverse a ir, me dirigí a la parada entre dudas y tras recordar el día que era volví para ir, esta vez en serio. Coge unos litros de calimocho y ven a mi casa. Yo acepté encantado. Viendo la catedral por la ventana la espalda reclamaba atención, ella como siempre accedió a darme placer en forma de masaje. Cuando llegó mi turno mis manos empezaron a ser malas y a juguetear, ella se movía suavemente suspirando y esa visión me obligó a llevarla a su cuarto y poseerla. Cuando mis dedos se adentraban en su mente sonó el teléfono, una voz me pedía que fuera más específico respecto con el acto que estaba llevando a cabo. Apagué por una hora la ciudad y me quedé en su buhardilla. El barman me obsequió con una fresa que rápidamente dije tenía que probar. Me coloqué y por un momento vi cine y todo fue intenso. Gracias por esa gran postura.
Había que volver a la civilización, la primera parada fue una rubia subida en un coche mirándome con esos ojos de niña mala. Nos fuimos a por un chupito junto con un bombón mayor de edad. Nos adentramos dados de la mano y nos juntamos con toda la
tropa ya contenta por las circunstancias. El Dragón no estaba agusto y se notaba en sus inteligentes comentarios. Adoptamos a Puppin y nos fuimos a besar a un vampiro, que voló hacia la calle donde nos encontramos con una chica de hace bastante. Su novio pasó de desconocido a colega de beca, mientras la rubia aprovechaba para trapichear y Mijenny estaba bastante lejos. Este año he tenido pocos regalos, pero los que ha habido han sido intensos. Abrí la bolsita y me entraron ganas de bailar. Ya dentro, en el baño, todos me miraban con expectación mientras el jefe de porteros y personal me contaba cosas de la Wii. Había reunión de monterrubienses y yo iba saltando de uno en uno. Se acabó el temita así que a la calle a rejuntarme con mi otra mitad, hoy olvidada por los viejos tiempos. Mi, de nuevo, rubia favorita me dió un abrazo sentido mientras me colocaba en la mano la planta del amor. Un beso y todos para casa.
La nueva sorpresa que iba a hacer en la despedida se vió alterada por actos aleatorios. Le mandé el mensaje aunque tardó algo más de la cuenta en pillarlo, por lo que pensé que tenía que haberlo preparado todo mejor. Ahora a buscar, frío, más caliente, detrás tuya. Y por fin conseguí que se enamorase de The end gracias a la sombra dEl beso. Me lié la sábana verde en la cama y ella me pasó lentamente las hojas de su corazón secreto. Empezó leyendo pero la voz le temblaba, en un momento tan frágil y a la vez puro y hermoso. Yo disfruté con su lectura y volví a amarla hasta que ya no me quedaron fuerzas. Me levanté aturdido y confuso al rato por mi deber de coger un tren.
Rezaba para que la parada me estuviese esperando en la puerta. No fue así, pero finalmente llegué a casa. Me monté en el tren dispuesto a dormirme, pero antes tuve que colocar una maleta roja y me tiraron un café por el zapato. Ya dormido tuve un
sueño donde mi maleta se caía en el asiento de al lado, y al despertarme la gente me miraba distinto, y al poco la lata se derramó. Volví dando tumbos a mi habitación y caí rendido. Me levantó mi compañero de faenas, con un cigarro en la mano y el mando del Pro en la otra. Y esta vez al fin gané más que él.

05/12/07

La fecha de mi renacimiento se volvía a acercar y empezaron a llegar las sorpresas. La primera me la encontré esperando en una cola, algo muy común en Madrid. Me dió un beso, le acaricié la tripa y nos fuimos a una de las salas más conocidas a
presenciar luces en armonía con música de la buena. Dos horas y media de perfecta sintonía con el mundo. Grandes Pink tones.
Abrí los ojos en un pueblo nuevo para mí, llamado Toldos, lugar de descanso gobernado por Samson, hombre justo y de pocas palabras. Allí regresé a la adolescencia a través de unos besos de una guapa chica que me los debía. Pronto me enganché del brazo de una amiga suya, para corretear por las calles y medio enamorarme en silencio.
De nuevo a la realidad, menos suave pero más intensa. El fin de semana se presentaba bastante tranquilo por falta de efectivo. Comí con mi sister y su novio, me pelée con la Comunidad, los vecinos desaparecieron y me dieron uno nuevo carné que se puede canjear por cultura. El MíticoM quería cenar así que bajé las escaleras para abrirle y se transformó en mi otra mitad con una maleta y una sonrisa de bienvenida. Tardé varios segundos en recomponerme y darme cuenta que le había dado la vuelta a mi sorpresa, usando mis trucos. Rápidamente el botones cogió su maleta y la llevó a su habitación, con el mejor servicio de la zona. Le demostré mi amor con desatada pasión, aún después de haber visto Transformerse su regalo.
Había hambre y ganas de Kebab, así que bajamos y subimos, y nos reunimos con los D0ors, nos adentramos en su círculo del desierto y mis manos empezaron a moverse entre sus dunas carnosas, siguiendo el camino que me marcaba El final. Poco después
nos unimos a Los amantes del círculo Polar y volamos sobre la nieve. Esta vez mi viaje me llevó de vuelta a New York City a rememorar grandes momentos con gente amiga. Allí estaba esa preciosa rubia madrileña con nombre de gota, más alta que nunca. Me cogió la mano y me llevó, en bus descapotable, a ver el paisaje mientrás me besaba suavemente por la cara, hasta que yo le seguí el juego y los remordimientos me despertaron.
Me encantan esos momentos cuando te acabas de levantar, estás agusto entre las calientes sábanas y una hermosa mujer te hace moverte con sus susurros. Me propusé realizarlo de manera física y fue mucho mejor. Comí algo rápido y nos fuimos a dar unas patadas. Esta vez la máquina no estaba bien engrasada y tras un aceptable
comienzo se desinchó, demasiado ejercicio. Mi imagen en el banquillo, sentado con mi abrigo por encima, una guapa y la única chica dándome un masaje y el humo alrededor, me hacían sentirme bien. Las gotas decidieron cuando se acababa y sin un gol, volvimos a nuestras islas, para mudar piel y seguir el camino, que ahora paraba en el número catorce, la casa que va después del árbol rojo. Comida, unas risas, calimocho y algo llamado mate de origen argentino, y a caminar. Bonito paisaje para un lugar de tradiciones algo grotescas, con un metro a juego, repleto de largos pasillos y muchas
incógnitas. Una puerta roja y una cortina de humo nos dieron la bienvenida. La italiana con nombre de estado quería bailar y el americano que mascaba tabaco la seguía a todas partes. El chino Lickitú ya se había perdido en los servicios de rayas blancas. Un cartel con letras de hipocresía y personas demasiado desfasadas me hicieron arrepentirme de haber ido. Movilicé a la gente, adopté una nueva amiga y recogí por tercera vez mi chupa del suelo. Llamé al no tengo saldo, que estaba justo delante con ganas de Candela. ¡Felicidades! me dijo, idem para ti también. Y ya era hora de Virtual, nos adentramos en la electrónica y se nos pasó el tiempo así que decidimos irnos a la cama, dejando atrás un montón de cabos sueltos que luego se resolverían de la manera más extraña. Yo le dije al oído que se dejase las botas puestas y titulamos a ese encuentro como el de las posturas. Noche que será recordada siempre que mire el extraño dibujo aleatorio de mi pared. Ya a la mañana siguiente me explicaron todo lo que pasó:
Uno se lió con una chica que no le gustaba y finalmente pasó de ella, casi le
roban la cartera inteligente y se encontró con alguien de al lado de su pueblo; El otro se llevó a la perdida a su casa para que durmiese en el suelo, a menos de un metro nuestra y sin saberlo. Jo, qué noche.
Tenía tres chinos delante mía así que mejor que eligiese ella. Buena comida, un poco de Réquiem, algo de jugueteo y se pasó la tarde. Íbamos con prisa pero mi subconsciente me hizo confundirme de parada, y mirando el reloj preferimos pensar que ya no daba tiempo. Nos fuimos a la estación a recomprar el billete. La hermana lejana de Ellen Barkin parecía dudosa por una pregunta difícil que le hice. Finalmente un viaje perdido, volvamos a casa. Nos colamos en el vagón más vacío y seguimos siendo uno hasta que la gente comenzó a mirarnos raro. Mi ninia tenía mono de Kebab y por poco me toca tener que dibujárselo: El cajero no aceptaba cartilla, pues a otro; Éste sí pero no tiene dinero, hazme una transferencia; Voy corriendo al de antes, coje el móvil y las llaves; Van a cerrar ya; Y ahora cómo me abre; Tres timbres silenciosos después ya estaba arriba; Se me han olvidado las bebidas... Y al fin nos los comimos, junto con el Luisma y el Barajas.
Tocaba darle una oportunidad al proyecto de película que me regaló. Y el experimento salió mal. Esta vez déjate la camiseta y mi mente engañó a mis ojos pareciendo estar haciéndolo a escondidas en el cuarto de la fotocopiadora con mi compañera de trabajo, vaya morbo.
Ya llegó el día, los dos patitos me miraban fijamente, el teléfono comenzó a sonar y no paró, mientrás me hacían una tarta mitad-fresa-mitad-ciruela y me cocinaban espaguettis con pollo. Nos echamos un rato y al despertar tenía que volverse a ir,
aunque preferí retrasarlo un poco. Metí mi mano entre sus piernas y ella me siguió el juego. Ahora ya se iba de verdad. Abrazados todo el viaje le iba susurrando las notas del fin de semana: I´m gonna love you until the heaven stop the rain...
Llegamos una hora antes y como era mi cumpleaños quería más caprichos. Me regaló una merienda, una sonrisa y muchas caricias. Y llegó la despedida, algo muy común en nuestra relación. Unas escaleras simbólicas nos separaban, cuando le fui a dar la mano el tren se alejó y yo me fui triste contestando a toda la gente que se había acordado de mí.
No tenía muchas ganas de nada, eché unos partidos y acabamos el largo y placentero no puente con la Gente de la tele. Ya están aquí.

25/11/07

Cuando nuestra historia comenzó me autoconvencía pensando que con el tiempo estaría a la altura de las expectativas y que el amor que me procesaba sería mutuo. Y sin todavía creermelo del todo ha sucedido. Inesperada sorpresa dulce. Ahora ella está a mi lado en cada momento de forma sólida y me va eclipsando cada minuto más. Hacía demasiado que no sentía algo parecido.
Mi vida está en un momento importante y si miro atrás no dejo de pensar que este año tan largo y completo ha sido de los mejores de mi vida, por no decir el mejor. Y este hecho lo han creado tanto los momentos buenos como los malos. La transición de mi cambio de ciudad y hábitos se cimenta con altibajos. El que más me está trastocando es el cambio de ordenador, que ahora mismo me ha dejado sin la red de redes y sin datos de toda índole. Mi Corazón peregrino ha preferido mirarlo de otro modo, ya que si no puedes salir, métete. Así que estoy aprovechando para darle forma a pinceladas a todas mis ideas.
Nos levántamos temprano para recorrer media ciudad en busca de tranquilidad, por el camino fui conociendo más cosas de Rai. Ya en nuestra parada le confudieron con un secreta y un mini perro jugueteó con todos. Al fin llegó el momento que tanto
estaba esperando, probándome a mi mismo, a uno de mis planes, si finalmente se transformaría en realidad. Y en pocos segundos zas, lo tenía, me sentí por un momento un profesional. La alegría duró poco por jugadas del Destino, a las cuales no he estado atento y me he quedado sin internet por dos semanas.
Entonces abrí los ojos y apareció ella, radiante Musa del piercing. Con un toque a Mira Sorvino me agarró la mano para que hablásemos. Me desatendí un momento de mis tareas y nos fundimos en un fuerte abrazo. No recuerdo apenas más, pero la
imágen de su cara sonriente no se me va. Además esta dulce visión ha venido poco días después de que fuese mencionada por sus labios. Justo cuando todas las letras formaron su nombre ya en el aire el corazón me dió un vuelco. Mañana te llamo. Pero como mi novia es muy lista, poco más tarde me brindó un pedacito de cielo, la conversación escrita con la que más he disfrutado. Era como si estuviésemos bailando a dos palmos del suelo y muy lentamente. Tengo que volver a leerte ninia.
Me desperté nervioso con la idea de un nuevo partido. Mi interior me decía que esta vez sería distinto a la primera, que fue de reconocimiento. Esta vez lo daría todo, aunque Raichi se riera y la maquinaria funcionó perfectamente engrasada, una delicia. Ya con los pies cansados y con el bolsillo vacío decidí quedarme en casa y darle calabazas a Marc y a Charly. También hablé con Pables, mítico y siempre coherente, gran persona.
Ahora solo me queda empezar a moldear en mi mente la que será la segunda gran sorpresa, con la que intentaré superarme a mi mismo, tan sólo para poder ver esa cara de auténtico bienestar en todo su esplendor. ¿Con qué moneda me devolverá ella?
Ejecutiva o enfermera, tengo ganas de saberlo.

23/11/07

"Ahora somos uno" le dije con voz decidida mientras le sostenía suavemente la cabeza.
El día empezó bien, con la idea de recrear mi propio baño, pasando por unas judías deliciosas, hechas por el que es el arquertipo de mejor compañero de piso del año: Limpio, trabajador, honesto, lo comparte todo y ademas está algo loco. Él ya ha aportado para mi piso ideal los porros y el Pro, poco más he de decir.
Ya en el tren me monté en el vagón de la siguiente generación de artistas para llegar a mi ciudad, sin nadie esperándome en el andén. Caminé bajo la lluvia deseando que la sorpresa mereciese la pena. Me reencontré con el Dragón y le expliqué detalladamente mi plan, ya con la cabeza despejada. Él me comunicó lo que ya se veía hace meses en esa pareja. Llegó el momento, el móvil tartamudeó y yo me coloqué en mi puesto. Se abrió la puerta y ella, majestuosa sencillez, apareció para brindarme el mejor rostro de sorpresa que me han regalado. Se fundió en un abrazo conmigo que duró toda la noche. Con esos ojos entrecerrados y sonrisa constante de felicidad, diciendome con morbosa inocencia que no le ponga esa mirada de interesante. Esta vez los bares no se aliaron conmigo, aunque a mi me dió un poco igual porque ya tenía diversión para rato.
Me llevó a comer a un sitio recomendado que yo creía era una copia del Telepi. Allí servían una especie de bocatas calientes redondos. Mientras esperábamos yo me imaginaba comiéndomela a ella en los servicios. El experimento llegó y no fue gran
cosa, sobre todo lo gordo. Me guió hasta Carmen, pequeño trocito de hogar, donde nos pedimos lo de siempre y jugamos a querernos mientras nos contábamos historias al oído. Cuando ya se acababa el elixir apareció el mítico dueño a calmar nuestra sed y darnos su beneplácito. Yo le confesé que su humilde morada ayudó mucho a nuestra unión.
Ya en sintonía volamos con el frío a la que ahora también es mi cama. Yo estaba realmente animado así que acaricié rápidamente a los preliminares y quisé pasarlo bien, pero ella con gesto apenado citó las palabras tabú. Aunque enseguida dijo: "Pero podemos jugar". Me gustaron los juegos, sobre todo la parte en que yo estoy cómodamente aposentado en el teatro voyeur. Sólo me falta el porrito en la mano. Aproveché para marcar en su cuello la unión de este primer mes.
Al día siguiente comí algo con ella y nos fuimos poniendo paulatinamente tristes por la ídea de no volvernos a ver en bastante tiempo. Un poco antes me dejó entrar en la parte escrita de su corazón para descubrir lo compleja y parecida a mí que es. Me quedo con los pensamientos: "Cada vez que le toco me tiemba todo el cuerpo", "Me tiene hiptonizada" y "Lo más importante que he hecho en mi vida es conocer a Guille, él es más importante que mi vida". Sólo puedo agachar la mirada y decir sin palabras: Gracias por todo.
Ya en la parada nos dejaron poco tiempo de conversación y el autobusero primero me cerró la puerta, luego me miró con desprecio por hacerle perder un segundo mientras yo le daba el último beso a mi querida ninia y finalmente me timó con el precio... Señorito.
Otra vez en casa, ahora más fría e incompleta. Fotografié el baño recordando frágilmente a la escena de un crimen. Entramos en el quirófano pero la operación fue corta y negativa. Otra vez problemas con los datos, es mi talón. Decidí esconderme
un rato dentro del oso, para ya recoger y volver a irme con la orientación sentimental averiada. Después de que mi madre me pusiera nervioso aún había más sorpresas. Se demostró que el gremio de los transportes está lejos de dar lo más de sí. Mi asiento estaba repartido doblemente por una imprecisión, así que me tuve que colocar justo en medio de una reunión de poetisas de una secta.
Al fin llegué a la Gran vía, calle de imponentes teatros, repleta de andates almas, que viven sus vidas debajo de un cielo negro lleno de luces de colores. Aquí he tenido oportunidad de ver estrellas terrenas que se pasean por lo mundano pero que pocas veces había visto tan cerca. El ranking lo completan Pacó León, Kirá Miró y Amaral. Qué cosas.
La maquinaria de los sueños empieza a funcionar. Seguro tendrá que ver que el Carnivale me dejase justo en Twin Peaks.

20/11/07

Hasta tres veces llamaron al timbre, pero a la cuarta fue la satisfactoria, mi nuevo juguetito había llegado. Lo estaba poniendo en marcha cuando me dijeron que no valía por culpa de un lector. Otra vez. Primer fallo relacionado con un cable, segundo relacionado con un disco duro y el tercero y último tenía que ver con pedir cosas a gente a las que no hay que pedírselas. Tenía una bonita casa sin muebles. Decidí pasarme la semana refugiado en el juego por excelencia y en el Carnaval, hasta volver a casa y consultar al sabio del hardware.
El fin de semana llegó rápido y con él la gente. Por un lado unos amigos de Marc, por lo que me pusé el chip de hablar català y nos fuimos de botellón. Duró poco así que salimos a buscar sensaciones a un pequeño garito con una camarera muy imponente que le había robado la cara por una noche a Najwa. Ya con el puntillo se nos cayó la copa así que preferimos partir en busca de nuevos compañeros de faena. Con Mijenny en la oreja fui paseando hasta llegar a la zona Virtual. Marc tardó poco en desaparecer en busca de contacto femenino. La postal era un chino gay salido, a Facun le faltaba un ojo, el hermano gemelo de Leland Palmer tramaba algo y la italiana intentaba poner cachonda a la pared. Bonita postal. La noche duró poco más. Marc decidió seguir perdido y el resto aprovechamos para ir a dormir. Ya a la hora de comer me llamaron y me tocó ir a buscar la plaza de Callao. Aún les duraba el nerviosismo y la sonrisa de
satisfacción por la experiencia que habían vivido a lomos de un Caballo plateado. Les enseñé mi trocito de casa y nos fuimos a dar una vuelta. Yo les contaba mis pequeños escarceos con la fama mientras ellos ponían cara de circunstancias. Se respiraba un aire distinto en la calle debido a cierto encuentro entre países y las partes más opuestas de uno de ellos. El Retiro nos acogió en sus caminos llenos de gente y nosotros como agradecimiento nos sentamos a admirarlo.
El tiempo pasó rápido, tocaba irse. Yo me encerré en mi habitación con el móvil sin cobertura a ver el partido y a poco más, ya que supuestamente estaba de fiesta, y estar en dos sitios a la vez es bastante agotador. Sólo quedaba preparar la gran sorpresa por el primero de los muchos meses que vendran en armonía. Mi buen compañero me ha dado ánimos con unos cuantos ejemplos de cómo puede salir mal, pero yo sé que no. Todo saldrá bien.

16/11/07

Lo que parecía una inocente reunión alrededor de unas aluvias picantes se convertió por una frase en algo nuevo para mí, la noticia de que alguien algún día me llamará tío, literalmente. Supongo que mi idea de los niños cambiará al verle la cara. Pables me deleitó con unos acordes para endulzar el ambiente.
Nubes de plástico caían lentas sobre mi escritorio aún sin vida. Tras oír unas cuantas características de esas que sólo ponen cachondo a un cierto tipo de gente, me decidí a dar el paso y adquirir un nuevo corazón, dejando el otro en casa al cuidado de un Pingüino. Ahora sólo me falta esperar a la espera. Así que mientras eso sucedía cogí al Marc del brazo y me lo lleve para mi tierra, a ver cosas bonitas.
Con gran peso en los hombros y los ojos nublados me dejaron a las puertas con un código en el móvil. Así que tocó esperar pero al fin llegué. Ya de nuevo reunidos lo llevé a la Cueva del Califa, la ruta siguió por el Antonio´s, Daniel´s, Medievo (donde casi se pega con una nueva madre), Potemkin y finalmente Garamond. Después se empeñó en dormir en el sofá así que le di las buenas noches a Mijenny con algo que había guardado durante varios años en la cartera. Y así fue de corto. "Me descolocas" le susurré al oído y nos fuimos a casa. En el autobús de los recuerdos me reencontré con dos chicas que me hiceron pasar buenos momentos tiempo atrás. Una apretada comida familiar, una corta siesta y ya estábamos preparados para darlo todo. Otro nuevo intento para cortarme el pelo fallido, y ya van dos meses. Así que le mostré a Marc el funcionamiento de la distribución en mi ciudad y después visita turística, que me hizo recordar lo bonita que es Salamanca. Ahora vendría el plato fuerte, la hamburguesa especial de mi amiga Gema. Se la terminó con cara de asombro, pero esa expresión continuó a la hora de pagar. Salimos sin mirar atrás porsiacaso y con el estomágo lleno nos reunimos todos en el portal y nos dirigimos a casa del Canibal. Allí sacamos el repertorio de juegos hasta estar contentos. Nos fuimos sin probar el armario pero de recuerdo descolocamos un par de cuadros.
Cerca de nuestro destino me asaltaron un par de guapas conocidas, ansiosas por venderme algo, escogí a la rubia con cara de Kat, aunque con ganas me quedé de recordar viejos tiempos con esa morena. Dentro no hacía más que ver chicas bonitas y
Vodka. Conseguí reliar a Puppin y entonces la melancolía subió las escaleras. Yo la seguí con pesar pero es lo que tocaba. Fuera fuimos uno, mientras le secaba las lágrimas le susurraba "Todo irá bien". Intentamos empequeñecer juntos los problemas y nos fuimos de la mano a otra parte menos oscura. Sólo había dado unos pasos cuando ya me estaban ordenando que volviese a encender la Play. Por un momento recordé los bonitos momentos que me aportó la citada experiencia. Preferí seguir caminando para reconocer a Piña, más morena y tan increíble, otra liga. Mientras me sonreía me llegaban imágenes de un intenso sueño con ella, y últimamente no es la única. Casi cada mañana me levanto con una sonrisa. Algo más tarde aterrizamos en el Acorazado donde me volví encontrador y gracias a la hazaña me invitaron varias veces. Mis pilas se agotaban y parando para un bocata regresamos al sofá. Un rato tumbados bastó para que Marc me diese permiso.
Sacó las cuerdas blancas y me ató a la cama, ahora era su esclavo. Me dijo "¿Qué es lo que más deseas en este momento?" y yo con los ojos cerrados le contesté "Tus labios". Ella se sumergió entre caricias y me dió tal placer que aún se me ponen los pelos de punta. Ahora la até yo y ella se fundió con las sábanas y mis dedos se convirtieron en oro caliente. Finalmente ella subió y yo toqué la luz. Cuando ya empezaba a entrar dentro de mí llamaron a la puerta, así que me despedí con tristeza y cogimos la carretera hacia la cama. Nos acompañó una rubia que echaba de menos aunque no lo reconozca.
Ya al día siguiente nos juntamos los míticos en el Limbo y dimos una lección de joga bonito y de uso moderado de la cerveza. Al rato saltó el Airbag y el fin de semana se acabó. Como despedida se reunió la familia para masticar juntos la noticia delante de un té. Mi madre no podía dejar de hablar sin saber muy bien lo que decía y mi padre flipó en colores. ¡Qué cosas! podría resumir su estado. Además el Destino escogió el mejor momento para presentarle a mis allegados a mi novia. Ya en el bus pero con el corazón aún latiendo tuve mucho tiempo para reflexionar y para desear que al día siguiente llegase un paquete.

05/11/07

Mucho hace ya de mis últimas divagaciones por escrito, pero desde que monté en esta montaña rusa el tren de juguete no ha parado de moverse. Por esta zona el tiempo se desliza diferente y las horas no tienen una forma definida. Ya empiezo a sentirme creador de objetos, ya puedo modelar mi creatividad a base de flecha de ratón. Y cuando todo era bonito la luz roja se apagó y mi corazón paró de latir por un instante. Mi gran amigo estaba en coma por culpa de los caprichos de un ente llamado Yoyo, un viejo conocido...
Me fui a casa algo rayado, pero me encontré con una sorpresa bien trabajada. Al abrir la puerta se coló un Zeppelin que me guió hacia una figura vestida como yo quería. Me dió un húmedo beso y me llevó hacia las velas. Serví el vino y la comida se quedó fría, momento que ella aprovechó para ir a cambiar la música y yo para poseerla durante un buen rato. Decidimos empezar el postre y acabarlo en la cama. Metí mi mano por debajo de su corta falda como un niño al que le dejan ver por primera vez algo prohibido. Todo se desinchó al comprobar que ambos éramos unos perros, se nos olvidó el euro que hace que la maquinaria funcione. Me vestí y bajé a la calle a encontrar alguno por los suelos. Cuando unos chicos dejaron de mirarme lo conseguí. Volví pero ya no era igual, me abrazaron mis monstruos y caí en un pico D, en realidad los dos entramos en la
espiral, donde al principio todo fue melancolía seguido de un arrebato de placer, conocimiento mutuo, unas risas y otro polvo salvaje. Para al fin dormir un par de horitas juntos. Ya al día siguiente nos reunimos los clásicos del Limbo más una bonita pareja, donde usamos la palabra "zorra" de una manera muy especial. Algo tocado y con frío me dirigí al portal donde me dieron un buen plantón, así que me fui a jugar unos Pros en el suelo. Pocas horas después una voz arrepentida me pidió que durmiese a su lado. Se merecía ser perdonada aunque espero no lo repita.
Nueva semana, nuevos retos ¿Cómo afrontar los días sin ordenador, y peor aún sin música? Intenté localizar al desaparecido pero no fue posible, ni tampoco a su novia. Al final desistí, y la cosa fue mejor gracias a DJ Rabbit. Con tiempo por delante y con la tecnología dándome la espalda revolví en la bolsa que perdí en mi sueño y encontré en el rellano de mi casa. Cuadrados de colores tirados sin respeto alguno que transformé en un bonito mural de mis paredes con unas simples tijeras, a parte de descubrir buena música si quieres escuchar.
Llegué a la estación con cierto nerviosismo y las dudas de 5 días juntos. Pero nada más verla una punzada en el corazón me guió hacia ella. Jugueteamos tanto en las escaleras que ya bajaban solas, con una cascada cristalizada de fondo. La llevé al lado de mi hermana y poco después quisimos comprar algo de beber para celebrar el encuentro. Hecho que pasó de lo más enrevesado posible. En vez de entrar en una tienda y comprarlo, tuvimos que darnos cuenta que no teníamos el zapatito de cristal de la Cenicienta moderna, así que fuimos a coleccionar cruces verdes, pero no pudimos porque estaban muy altas, así que en un último intento, después de encontrarnos con el desconocimiento de una china por lo que es hacel el amol, con movimientos y todo, entramos en un bar de heavys, donde se resguardaban brujas, vampiros y enfermeras góticas llenas de sangre. Fui directo al excusado, pero allí no había cofre alguno. Decepcionado compartí mis tribulaciones con mi compañero en ese momento, el que de manera decicida preguntó a varios personajes hasta dar con uno. Yo fui rápido a celebrarlo con ella a través de sus aplausos. Cogimos los cachis y nos marchamos a mi isla sin palmera. La luz de la improvisada vela nos unió entre las sábanas. Por primera vez leí en voz alta desnudando mi ser y por un momento todo tuvo sentido. La mañana llegó y nos pasamos el día tonteando tumbados. Mítico Marc llamó y nos encontramos. Tan loco y feliz como siempre sugirió una mala idea para cenar. Franklin no tenía su día y el resto no mejoró, así que pillamos un par de Xibecas, él sacó su grifa y nos montamos los cuatro en mi balsa. Muchas risas y buena música dentro del submarino. Ella se durmió suavemente en mi regazo y yo hice lo mismo.
Fui como en un sueño a la escuela y de seguido compré lo necesario para subsistir. Continuamos tonteando debajo del plumas hasta que nos reunimos otra vez y también con Felipe, un peluche con mucho mundo. El plan era ajustado y dependía de muchos
factores, así que salió mal. Mijenny llevaba mi corazón y un destornillador en el bolso. Lo sacó, lo enchufó en otro cuerpo y no pasó nada, ni los consejos paternos consiguieron reanimarlo. Con los nervios destrozados comenzamos a ver un experimento de película que me recomendó masai Chomon y todo se tornó al extremo. Un poco de reflexión y a correr, equivocándonos de metro y haciendo que Charly fuese identificado como camello. En mi habitación cogí la careta y de fiesta. Mucho costó llegar y ya con los pies doloridos la música se apoderó de mí. No recuerdo cuando fue la última vez que disfruté tanto bailando. Lás sábanas volvieron a cubrirnos y todo se llenó de sensaciones. Arañas recorrían mi cuerpo y los dedos tiraban de mi cabello. La unión se hizo patente y se consumó. La luz llegó y nos quedamos reposando de espaldas y
conectados. Pura sensación primaria.
Adormilado pero con ilusión comí algo y me junté con gente que no conocía para practicar eso que me ha sido arrebatado por
irme de mi hogar. Me tocó el equipo equivocado, pero al menos desaté los aplausos con un gol de espuela que había imaginado antes de empezar. Al volver todo mi cuerpo se quejó del esfuerzo y se echó a dormir. Se despertó para irnos de botellón a una terraza con un vodka de 4euros. Un mar de culturas se mezclaba en la sartén junto a las hamburguesas y las cervezas con limón. Se notaba el cansancio y tras unas canciones, un largo paseo, una cerveza en el trayecto y la búsqueda intensiva de una Radio, decidí
por los dos irnos a casa. Sólo saqué en claro que la gente con la que últimamente me junto ha vivido por lo menos tres veces más que yo. En la cama empecé a ver las imperfecciones de las sábanas y tras un intento fallido de una fantasía propia todo se volvió negro. Piernas poco tersas y bajada de ritmo por precaución, mejor dejarlo para mañana.
El domingo, mi día de soledad deseada, estaba acompañado. Aunque mi humor siguió la rutina, me ayudó a descubrir que hay que aceptar a la persona como es y dar gracias por el apoyo y amor desinteresados. Qué gran masaje. Dulces disculpas acompañadas de un croasan caliente y vuelta al bienestar.
Llegando de nuevo a la estación me envolvía el sentimiento de su calidez y la certeza de que la necesito porque ella es mininia y ya ha llegado el momento de aprovechar todo lo que está por venir.

24/10/07

Llegaron y todo pasó muy rápido. Una vez más volvimos a reunir el grupo que tan buenos momentos me hizo pasar en tierras lejanas. Como bonus otra vez rodeado de una fauna antes extraña para mí. También fue el finde de los Durum, invento
alargado que acabo de descubrir y me encanta. Y me reuní con ese portento llamado Marc, el personaje al que le pasan más historias por hora, nunca te aburres. Afianzamos nuestra relación al tener que dormir juntos en una de 80, hasta que al segundo día decidimos ir más despacio. Aún así el resto de la semana parecíamos una familia, adoptando a Rai, y los días pasaron suaves y algo resfriados. Al fin estoy habituado a mi nuevo status.
Se palpaba en el ambiente que iba a ser un fin de semana importante, aunque aún no sabía por qué. Tras cuatro horas en un pueblo perdido y rodeado de coches decidí que tenía que reunir al consejo en el Limbo y consultar al Oráculo. Unas llamadas después ya estaba todo preparado. Litros de agua de metal y flor de loto. Mario le dio el tiro de la muerte y se echó a dormir, Puppin tardó poco en caer, entonces Jormo se despojó de su forma humana y decidió que había que dar el paso. Al día siguiente nos dirigimos entre sonrisas y caricias a un conocido buffet, que si bien antes me traía recuerdos de los locos de las Torres, ahora se ha quedado completamente impregnado del aroma de ese momento. Nos sentamos, comimos y las dudas me asaltaban. El Dragón me llevó a terreno neutral y me dijo que era ahora. Así pues subí, le agarré la mano, lo solté y ella con una gran sonrisa verdadera lo cogió con gusto. Una nueva etapa de mi vida comienza.
Nos fuimos al Concierto a tomar la primera y no podía dejar de besarla. Poco después, bajo el reloj, la presenté en sociedad a una pequeña familia con grandes personas. Lástima que no estuviese mi niña morena. Pasamos la noche poniéndonos al día con una cerveza siempre en la mano, hasta que hicimos el relevo con el grupo de amigos habitual, todos y ella a mi lado, como tiene que ser. Ya al final salimos corriendo, escapando del frío para consumar nuestro amor a la luz de las sombras.

11/10/07

Semana completamente atípica para mí, se nota mi total sumisión hacia mi ordenador, ventana a muchos mundos, sin la cual mi rutina no tiene sentido.
Ya empieza a haber buenas vibraciones entre compañeros de toda índole: Ideando maneras de crear un Bender, imaginándonos vivir en un sitio mejor o ayudando a rescatar el pantalón perdido. Esta parsimoniosa vida me está ayudando a descubrir detalles, como a un tal Poe o poder dedicar noches enteras al simple deleite de los Zeppelin.
Cuando la luz se apaga sigo viendo gran cantidad de imágenes revueltas y confusas, que no consigo poner a la hora. Por su culpa ya he faltado a la primera clase, cosa de la que me arrepiento. Espero que una Ana algo Caótica y todos los locos de NY me ayuden a pasar el trago. ¡Dancing! ¡Dancing!

05/10/07

Está amaneciendo el quinto día de mi andadura por la capital, todo aderezado con un trastorno del sueño que por momentos rompe la barrera entre lo de dentro y lo de fuera.
Me levanté, tras ver el Show del horrorizado Rocky, sin haber dormido y me fui a mi bus, donde una chica me dijo que nos marcharamos a los asientos de atrás. Cabezada y media después ya estaba en la tierra prometida. Mucha confusión aprecié en ese invento llamado metro, donde todos iban a más velocidad de la permitida siendo esa hora. Un ladrillo en la espalda y parsimonia eran mis enseres para enfrentarme a mi primera clase. Llegué, me senté, asiento del profesor, me volví a sentar, mal lugar para el cuello, y todos me miraban. Al parecer me tenía que haber aposentado media hora antes, y yo pensando que empezaba la semana siguiente.
Lo que más mola del 3D no es el 3D, así se presentaba el maestro con nombre de enviado que además me copiaba la camiseta. Este año todos vais a ser directores. Me gusta lo que estoy oyendo, así que todos votaron y eligieron con unanimidad a la
chica que no se suicida, y yo con el saxo en la mano para el no diablo. Al salir mi hermana esperaba, pilar desde hace ya, más ahora que mis padres parecen estar de vacaciones, y aunque no me cansaré de decir: son los mejores de este mundo, últimamente están demasiado obsesionados con ese medio, no fin, que mueve el globo. O probablemente siempre lo han estado, pero ahora comienzo a abrir los ojos y lo veo.
Fuimos a los Gato´s, donde los guiris somos nosotros, allí nos dieron un
reloj-abre-puertas, sin respestar así mi profunda fobia a las cerraduras.
Tras comprar el periódico más caro de mi vida vendría lo difícil, encontrar un hogar (barato y decente). También desvirgué a un locutorio y éste, como agradecimiento, me proporcionó una lista de posibles. Cogí las riendas del metro y empezó a llover, paró, volvió a llover ahora más fuerte y nuevamente paró, en ésta la ciudad gris.
Los había de todas las formas y colores, todos con sabor añejo. Recordé las palabras de mi hermana: La casa te dará una sensación interior tan fuerte que sabrás que es la elegida, desde el momento que entres en ella. Después de varias escaleras subí unas maderas, y tras pasar la esbelta puerta vino a mí un chispazo y olor familiar, el resto sólo fueron matices, pero preferí juntar los párpados y dejar los defectos para otra semana. Gran zona, cercanía a la escuela, sinuoso pasillo, tres cuartos de baño, buena cocina, habitación decente, pero no salón, y lo de fiesta, Pro, música y porros lo tendré que poner yo.
Hoy no me apetece tener buena cara, pero en poco conoceré a mis compañeros. Lo que sí parece es que éste va a ser un año tranquilo, lo cual me vendrá muy bien para realizar tantos proyectos que revolotean a mi alrededor.

30/09/07

Se acerca el final del principio. Oficialmente ya estoy allí en la casa donde las promesas hechas se siguen con religiosa exactitud. Sin embargo yo sigo aquí, escuchando buena música y relajándome en las aventuras que veo. Como si me hubiesen robado y llevado a cumplir mis sueños de adolescente. Dos hadas rubias desnudas le dan sentido a la piscina y a ese juego de un tal Marco. Justo me despierto algo sofocado pensando que mañana entraré en mi futuro, pero se me pasa en nada, al entrar en el sueño de ella. Quiero superarme a mí mismo, será una sorpresa que se cuenta como anécdota con la sonrisa en la cara. La cogeré suavemente de la mano mientras le susurro al oído que siga durmiendo, iremos flotando a la cama y nos dormiremos abrazados y a la vez.
Después ya me enfrentaré al Destino y demostraré que las cartas de Tarsy tenían razón. Se lo demostraré a todos.
Mañana espero colgar mis camisetas en los armarios de los nuevos y así estaré un pasito más cerca de la azotea. Sólo quiero poder terminar todo lo que tengo en la cabeza antes de que los Bomberos comiencen a provocar incendios.

29/09/07

Aunque la red de redes ya es clara espectadora de nuestra vida cotidiana, seguimos dominados por el papel, en concreto los que llevan firmas. Y da igual lo que tengas que hacer, sin ese trozo de árbol no eres nadie. Pero al final todo solucionado con un mes de retraso, una cosa menos.
Después de un día relajado volvió la acción, me recogieron y empezó la atracción de feria. Primero vuelta a uno de mis vicios favoritos, controlar personajillos para que el balón cree canciones. Después ración de pizza caliente salteada con fragmentos de recuerdos bonitos. Una camarera me saluda al salir. Pues habrá que tomarse una cerveza de despedida, o más bien copas llenas de color. Todo en un sitio sin música, donde el camarero-dueño está más borracho de lo que tú conseguirás en un par de noches. La tentación se sienta, por cuatro, en la mesa de al lado. Ahora las veo a todas más guapas, y más si una enseña por el cristal que es una Kat sumisa. Justo cuando las estaba ad-mirando mi pantalón vibró. Con pocas ganas dejé la copa sola y me dirigí por las frías calles. Allí estaba ella con cara de circunstancias y el equilibrio tomándose la penúltima. Logró en tan sólo cinco minutos que me olvidase de todo lo demás. Vació su corazón con la excusa de su exceso y brilló sin apenas luz. Es como esa prenda que te encantaba, pero un día sin saber por qué te la dejaste de poner y de repente, un día cualquiera abres el armario y sólo la ves a ella. Me susurró al oído que me quedara, pero yo aún necesito colocarme las habitaciones del piso de arriba y buscarle un dormitorio que sea digno de ella. Nos esperan buenos tiempos juntos.
Seguí con mis amigos a la ciudad que realmente nunca duerme, y allí nos hicimos unas fotos con un durmiente que se había confundido de sitio. Cerramos un bar y seguimos, hasta empezar a encontrarnos a gente, una de ellas, cuerpazo vestido de una morbosa inocencia, todo aderezado de un aroma verde de secreta procedencia. Charlamos de becas y nos fuimos a cerrar otro bar, después de unos bailes otro bar y por fin entramos en el Salón rojo, en la entrada esperándome estaba Shito, persona que siempre que tengo a mi lado se convierte en un buen rato, por supuesto me dió de fumar y la misma camarera se volvió a despedir de mí.
El Dragón se cansó de apreciar la tersa carne, y yo me terminé de desbocar del todo. Me tomé la última cerveza que mi cuerpo me permitía y nos dirigimos a por una hamburguesa con Satisfaction. Allí un vendedor de comida rápida fue amenazado
de muerte por una silla, así que mejor irse recordando historias bonitas por parques sinuosos, y a dormir que mañana será un día importante o no. Sólo sé que mañana tengo que hacer camisetas y encontrar piso. Vamos, otro día más.

27/09/07

El mes, una pequeña suma de días en un calendario, te puede cambiar la vida. Pero sobre todo una ciudad y el momento en que la vives, te haces suya. Todo eso será contado con sutil tristeza, pero feliz exterioridad, en el diario de viaje que se convertirá en un escalón más. Ahora en estos pocos días que llevo aquí me noto raro, aunque no ha habido a penas adaptación. Me sentía como si este último mes hubiera sido un gran paréntesis, una burbuja. Entras en la sala del tiempo donde los días son minutos y no hay lugar para preocupaciones. Pero entonces explota y todo viene de golpe y se entrecruza, se funde como dos personas en un sofá.
Me recibieron todos, casi sin voz empecé a dar regalos y volví a la noche, a mis sitios donde siempre hay alguien con quien sonreir, tomé una Piña colada y me volví a casa con malestar. Si algo eché de menos allí, aparte de la exquisita comida casera, fueron esos momentos de lucidez ciega que me hacían apreciar un poquito mejor la realidad. Llegaba el momento del reencuentro, de camino me dividía en dos, uno el tío y otro
el amigo. Al final, con espera incluida, sólo hubo nada. Hablando con nerviosismo de cosas banales y seguidos por una tropa de novatos, llegué para tomarme una cerveza y relajarme un poco. Pasamos de la cena y fuimos directamente a por los chupitos. Nos quedamos solos y la luz se apagó, entonces apareció un anuncio que me recordó las ganas que tenía de volver a sentir sus labios y estar envuelto de ese cálido perfume.
Empezamos despacio, con dulzura, pero poco a poco y cada vez que me acostaba en el lóbulo de su oreja la cosa se iba acelerando, hasta el punto que ya no se pudo parar. El sofá comenzó a gritar y prefirió llevarme a la cama, pero yo la acomodé en la pared y comencé a bailar con sus gemidos, en armonía, como si me dijesen que ritmo llevar. El siguiente paso de baile fue inclinarla sobre la mesa, donde comencé a morderlo todo, sin piedad y disfrutando con ello. Ella siempre sorprendiendome me retó a subir a las alturas y yo acepté con gusto. Todo siguió en ese quebradizo sofá, hasta que llegó la
luz y se fue fugazmente, pero yo decidí encender una vela y seguir adelante por el sendero, hasta llegar a la cama de los masajes, donde mi guía, sin consultarme, ordenó descanso indefinido y todo se volvió paz. Luego con la camisa al revés y con medio cigarro en el suelo, elegí perderme en una Isla, con unos viejos amigos. No antes
sin hacer una promesa, relacionada con libros.
Ya a la mañana siguiente fui con mi caña acompañado de una bonita figura de papel a tumbarnos en la hierba cuadriculada, justo delante del sitio donde ella debería estar en ese momento. Lo que al parecer al padre no le debió hacer mucha gracia, así que cogimos nuestras Cocacolas y nos convertimos en escalones. ¿Me das otro masaje? Y de lo agusto que estaba perdí el camino. Entre coches corrí y cuando encontré la puerta el guardián sin apenas mirarme me negó la entrada. Con enfado le pregunté al que todo lo mueve el por qué y enseguida me contestó. Hable con el Mítico y me cogí un taxi a mi casa, que por ese día ya había vivido bastante.
Las puertas de la percepción son tan grandes que no son visibles para algo tan pequeño como el ser humano. Qué grande fuiste Morrison.

27/08/07

Mi refugio de paz sigue ocupado. Quizás sea por eso que casi todas las noches aparezco en Twin peaks. Allí están siempre ocurriendo cosas, al igual que en mi actual momento. Al fin puedo decir que me he desecho del uniforme de la responsabilidad.
Tengo exactamente cinco días para reponerme y vivir uno de mis muchos pero pendientes sueños.
En estas últimas semanas mi estado de ánimo no ha parado de moverse en mi interior debido a todo tipo de hechos: He tenido que confiar y desconfiar a la vez de dos personas con el mismo nombre, debibo a una tal Mercedes; Le he dejado las cosas
claras a un despeinado hijo de papá; Me he reído tranquilamente tras un corte de manga; He prestado favores en el asiento de un coche con la sombra de un Don; Me he desesperado, recuperado, apelado al Destino y por fin, acabar medio lleno de
trabajada felicidad.
Es bastante curioso tener una especie de repulsión sana a alguien que no conoces por colocarse justo delante de tu meta. Y eso están haciendo unos personajes que no saben ni decir cinco frases sin trabarse. Tranquilos que el tren está en camino.
Hay diversos tipos de momentos vividos por la noche que se resguardan en la memoria de diferente forma. Los que dejan fragmentos borrosos, los que ni siquieran se dejan ver y los que puedes repasar tantas veces como quieras, de nítidos que son. Esos hay que mirarlos con lupa. Hace poco tuve uno:
Estaba en un bosque de pinos donde yo, vestido de uniforme, seguía la mano de una preciosa argentina, entre las tiendas de campaña. Nos resguardamos entre dos de ellas cuando quise besarla, pero ella sutilmente recogió una colorida manta y la colocó a modo de techo, entonces me susurró: "Ahora es perfecto". Su dulce boca se apromixaba y la silueta de Chanfly Bogart nos despertó. Montó en colera por la imagen
e intento golpearme repetidas veces sin fortuna. A esto apareció la pelirroja para intentar calmarle mientras me gesticulaba que escapase. Empecé a correr pero varios objetos metálicos intentaron morderme, pequeñas hachas tiradas con maestría por el
nuevo de Quijote. Trepé como pude por la afilada ladera cuando mi roja CPU y su rojo humo vinieron en mi ayuda. Justo cuando estaban a punto de alcanzarme apreté con cierta dificultad el botón de reinicio y salté al vacío con los ojos cerrados,
disfrutando del momento y con la certeza de que aparecería en otro lugar sano y salvo.
Ese no beso aún descansaba cálidamente en la comisura de mi labio inferior cuando un coche se deslizó sobre mi espalda. Se abrió la puerta sola y allí estaba ella, la consentida del Diablo, con su siempre electrizante figura tras unas gafas de sol.
Justo antes de entrar a mi penitencia me devolvió ese beso que anhelaba y se despidió hasta no se sabe cuando. Ese hecho me condujo de la mano hacia el interior de Carmen, para reecontrarme con Mijenny y descubrir que somos buenos amigos y que con una copa de más somos iguales. Nos fundimos milimétricamente sin planearlo, pero pasé una gran noche y eso que no podía con mi alma.
Jugamos como niños, por encima de la ropa, sólo para ver qué se siente pero sin llegar a hacer algo malo. La fiera que llevo dentro disfrutó mordiendo la tersa piel, y me quedé dormido con ese grato aroma que aún puedo oler. Gran velada inesperada que el Cuentacuentos ya se preocupó de predecir. Nunca falla.
Ahora son esas 499 virtudes que por lo menos tiene, caminamos de la mano por grandes comienzos. A todo esto sigo quedándome impresionado con la "suerte" que he tenido de tener una hermana así. Te devolveré esos 300 regalos con creces.
Definitivamente éste iba a ser mi gran año. 5 días.

13/08/07

En realidad hasta lo irreal es real porque sino no existiría. Tras mi muerte, en mi subconsciente, una de mis figuras predilectas y la única que intentó hacer algo por mí, dirá esta enigmática frase, que resume el mundo en el que vive.
Espero o más bien necesito que todas estas ideas que hace escaso rato he presenciado tan claramente en mi cabeza permanezcan visibles. Todo esto me conducirá por una franja de verde hierba hacia el agujero que descansa en el arroyo de color diamante. Ganaré el Sins entido y todo se volverá serenidad. Ya veo el túnel que me conduce a lo que es mi alocada vida. El paréntesis llega a su fin.
Este mes ha habido una frase que he oído en el aire una y otra vez: "Algunos nacen con estrella y otros estrellados". Pues mi conciencia me la ha jugado y he puesto mi billete hacia la escalera en manos de tres personas: Mi hermano, mi mejor amigo y el estrellado.
Es curioso de lo que es capaz el autoengaño, nos coloca suavemente un antifaz y así no ver que todo a nuestro alrededor se desmorona como edificos que caen silenciosamente. Pero ayer hice ruido y espero por lo menos haberle abierto un ápice los
párpados, porque sino correrá la sangre.
La siguiente de mis visiones ha sido majestuosa: Muero a manos de un desconocido trajeado, después de haber visto Lost highway, con mi beneplácito. El porro se apaga en mi cálida mano mientras ya se empieza a percibir el olor de las cabezas de langostinos. La blanca y bella muerte me ha besado pero la vida sigue. En ese instante una chica que va de gótica decide que no es necesaria su presencia y en su pequeña bañera intenta viajar a través de una cuchilla. Pero su madre, con las sirenas de fondo le susurra una y otra vez "Eres hija de Dios y él no permitirá que te vayas al abismo, dejándome sola". Todo vuelve a la rutina, como siempre. Pero para un chico con una bonita chupa de cuero marrón es distinto. Le espera un tribunal, juez y jurado en forma de colegio. Reencuentros, risas y nervios por empezar. Al poco sus miradas se cruzan, era inevitable. Se gustan aunque ella lo disimula. Quedan a escondidas porque es una
aventura y él necesita un apoyo. ¿Por qué eres así? ¿Acaso no ves tu potencial? Si quisieras podrías iluminar esta ciudad entera con tu presencia. Puedes hacer lo que quieras, píntate de brillo y róbale al sol la poca luz intensa que le queda. Así se irá de ti esa neblina triste y gris que te rodea. Ella se acerca lentamente a su oído, como en un sueño y le dice palabra a palabra: Todas las criaturas de este mundo mueren solas. Sus labios se funden con su boca y se va caminando con la cabeza en las nubes. El chico suelta un adiós que sólo puede oir su propia conciencia. Deseo que la vuelva a ver.

07/08/07

Me dejaron sentarme en una nube, pero a la menor se desinchó y ocuparon mi cuarto. Una de Los otros pero con linterna. Cuantos buenos recuerdos malgastados por no saber mantener una conversación. Ahora invadido mi hábitat natural no puedo
expresarme agusto, y eso que me han pasado mil y una cosas: En el bar, perdón restaurante, me he ido y he vuelto mentalmente cientos de veces; He metido a toda la mafia conmigo; He compartido un último chupito con un excombatiente, aunque yo no lo
sabía; He visto maravillas en forma de mujer; Y al fin he impuesto mis condiciones que ahora se cumplen. Porque en la terraza yo soy Dios.
Aunque nunca he creído que por escribir en un papel un deseo y luego quemarlo vaya a pasar algo, pues ha ocurrido. He quedado tercero y al fin, después de todo el año repleto de decepciones en forma de jurado, he cogido el toro por los carnés y he mantenido una bonita lucha, que me va a ofrecer 500 alegrías, eso sí, después de ¿Vacaciones?... Como tantas otras. Por si acaso, gracias San Juan.
Entre confuso y alegre me he sentido al decir por primera vez "Acción" y que pasase algo. Me he puesto el traje de camaleón y he rodado junto con mi gente un anuncio para la competencia que nos puede reportar suculentos momentos. Eso pasa por
dormirse en los laureles. Pero yo seguiré diciendo que la Coca está más buena.
Si antes me volvió loco el montaje animado, ahora lo está consiguiendo el del vídeo, y encima mi ordenador ya no puede ni con sus ventiladores. Pero estoy seguro de que Estoeselcolmo me dará su aprobación y allí veré a la Duquesa.
Y como no, una me dice que se quiere ir conmigo a NY, otra que ya no la quiero, que me echa de menos, otra que luego nos vemos y otra que me avisa en cuanto salga... Pero aquí no pasa nada. Sólo necesito conseguir algo más de poder como el hermano Justin, aunque de momento se me está cayendo el techo de mi habitación y las moscas me tienen un especial respeto, extraño, verdad Norman.
Y ya llegó ese momento fatídico de la tarde donde queda muy poco tiempo para hacer algo de provecho, pero es demasiado pronto para irse, qué asco.

24/07/07

Tanto por ver, escuchar, hacer... Y tan poco tiempo. Se necesitan oír todas las versiones de la historia para tomar una determinación. A la que hace poco admiraba ya ha bajado puestos. Este mundo es así, cada uno va a lo suyo. Ahora cuando me adentro en la república independiente de la terraza con el Loco y el Hijo de, me pongo las botas y disfruto de la compañía, mientras veo de reojo que el otro chico de la cuadrilla está bastante harto, todo por gustarle a la jefa. Es o no es eh Pedrito.
Otro juguetito llegó a mis manos, uno que ya deberíamos haber tenido desde hace mucho pero al fin está dentro de mi laringe cuando le quemo la puntita. Mucho fuego hubo este fin de semana. Donde por lo menos tres o cuatro órganos importantes han
sufrido daños. He acabado afónico imitando a Bisbi, he ganado dormido a las preguntas y he vibrado con el fútbol en plano. Eso sí, Vic estuvo pletórico y sobre todo que se joda el vecino vecinooooo.
Ahora hablando entre tú y yo sin que me leas. Me has prometido venir esta Navidad niña rica, que fuiste mi mejor regalo, yo prometo no pesarte, tú procura no perderme. Qué verano más raro. Ya podría recogerme el Carnivale, que vaya espectáculo,quiero más.
Tengo suerte porque trabajo con Susan M, que me cuidó y animó desde el principio y además me preparó una lasaña, qué buena. Dentro eres mi madre, no lo olvidaré y a ver cuando dejas que vea a July eh. Puede que esta semana que me toca la gorda.
¿Sobreviviré? Mi mente me lo dirá o no. Ahora sólo quiero algo de Flash para beberme la noche siendo de día.
Por favor, inspiración ven ya.

18/07/07

Entras un par de veces en un sitio y ya crees conocerlo e incluso intuyes como es la gente. Pero es una visión completamente equivocada, lo que hay es más siniestro. En mi caso en concreto terminó de estallar hoy. Y yo sin su número. Pero ese es otro tema. Una forma femenina ha realizado todo lo que en mis sueños más secretos estoy deseando hacer. Qué envidia.
He de reconocer que me sorprendo a mi mismo fácilmente. Ha comenzado una nueva etapa donde siento una gran admiración por la tecnología y por la red en especial. Ahora necesito descansar para volver a conectarme mañana. Fin del programa.

13/07/07

Parece que todo marcha bien, aunque cuando lo digo noto un regusto agridulce en el paladar. Será debido a mi actual condición laboral. Ya tengo mi nuevo juguetito plateado, Tarantino vendrá a verme la semana que viene y he escalado una posición en lo referente a camisetas.
Anoche fuí mordido por un Lobo, uno clásico que asusta a los demás animales. Pero con buen gusto, ya que fue a dar con la mejor gatita rubia que además alberga una Mente peligrosa. Esto me hizo cambiar de rumbo y llegué a tiempo para degustar una obra de arte con sonido a grada. Un juego más primitivo que la Accela, la nueva droga que estoy probando y que es brutal. Aunque temo que tenga algún efecto secundario relacionado con la torpeza. Porque últimamente no doy una.
Esto ya va en serio, me dije a mí mismo y vi como una sombra se tornaba lentamente intentando salir. La muerte revoloteó hasta la luz para ennegrecerla y después se encaró y se propuso atacarme. Mis fatigados reflejos se salvaron por los pelos. La electricidad me jugó una mala pasada y decidí enfrentarme a ella. Lentamente abrí la puerta percibiendo que el mal ya había pasado, así que seguí con los placenteros Experimentos en serie y allí estaba de nuevo. Erguida y con renovadas fuerzas volaba en círculo para descontertarme, hasta que atacó y yo lancé mi ofensiva, pero fallé y terminé cediéndole el terreno. Has ganado esta batalla pero aún queda mucha guerra. Aparte mañana tengo que madrugar para irme de nofiesta al lado porque a una chica se le olvidó ser responsable, pero me carga el muerto sin despeinarse.
Eso sí, me lo recompensará... Más le vale.

11/07/07

Llega un momento que el día parece una copia de otra copia. Ahora el espejismo me ha traído dinero y buenas relaciones sociales. Ya se trabaja de otra forma, aunque el Escritor de guías aún sigue tocando los cojones. Está así porque no consigue la mítica Espada de Induráin. Gracias a ese renacer económico estoy a punto de tener nuevo móvil, y mientras lo espero me obsequian con un L6 color furcia.
Me reuní con mi otra mitad y al irnos a un sitio poco conocido me sentí en familia. También he comprado muchas fichas para el parque de atracciones que tengo montado en el salón. Cada día más y mejor. Lo más raro vino cuando tras ver un eclipse me encontré en un puerto pesquero con mi padre y sin un duro. Allí me gané la confianza de un pobre hombre que me contaba que su mujer e hijo habían muerto ayer. Con la segunda lágrima decidí marchar a pastos mas felices y monté una fiesta en mi antigua casa con la gente del colegio. Me apeteció emborracharme y en la cocina no encontré nada. Lo que me faltaba, al final lo encontré despierto percibiendo la improvisación que plasmaré en capítulos, y al segundo Experimento en serie, que está vez ira al comic. Qué creativo me siento. Como quiero a mi perro.

07/07/07

Por mucho que lo intente no escribo lo que siento sin encontrarme en cierto estado mental y de momento sólo tengo una llave que no recuerdo a menudo donde está. Pero hoy me han vuelto a demostrar que unos pocos minutos bastan para arreglar un mal
día. Algo me decía que tenía que ir andando a casa, y bajo ese manto estrellado escuche un Ey! que me transportó a la Interestatal de los recuerd06. Un mal sueño que tuve no hace mucho ya ha sido contestado para bien. Mmmm que voz y que bien se compenetran nuestras vocales. Como le decía a mi Musa del piercing, aún tengo los pelos de punta a causa de que los Dioses del metal creyeron que ya era el momento de nuestro encuentro.
Desde pequeño siempre he tenido cierto miedo a ir a los sitios solo, pero ya que en mi futuro próximo esta circunstancia se dará muy a menudo decidí vivir esta experiencia solo. Y al principio me sentí muy raro. Eso duró hasta que la primera calada de buena música llegó a mis pulmones. Tal fue la sensación que estuve tirado una hora en el césped sin poder moverme. La Araña verde se estaba acercando. Agité mi cabeza todo lo pude hasta que se ralentizó el tiempo y vi como una baqueta quería tocarme, salté hacia ella y 20 dedos más me leyeron las intenciones. Algo parecido sucedió cerca pero allí la sabiduría salomónica hizo el resto.
Sin darme cuenta se hizo de noche y con un Éxtasis dorado llegó Clint Eastwood y aparecieron los clásicos. Uno tras otro sin poder creerme que estuviese allí. 60000 brazos moviéndose al unísono, capitaneados por cuatro monstruos que me han hecho pasar dos de las mejores horas de mi vida. Poco sirven aquí las palabras. Y como todo tenía que seguir su curso Edu me estaba esperando en la carpa con un traguito de whisky y unas cuantas conversaciones surrealistas. Tal fue el esfuerzo que decidí desenrollar la toalla mágica de donde una guapa rubia logró que en pocas palabras pareciera ser mi chica ideal. Espero volver a verte en Madrid.
Sin tiempo para más volví a mi rutina donde todos se lo pasan bien a mi alrededor mientas yo pongo buena cara. Al fin mis padres me han visto y he descubierto que el exTintín merecía realmente la pena.
Dulces sueños... Morbosa.

26/06/07

No se suele apreciar lo que se tiene al lado ya que lo lejano parece mejor. Pero al fin mirando al frente me paré y pude expresar mi admiración. Con ese placentero sentimiento me dirigí al Mandala. Una espiral helada de frutos del bosque me trasladó a mi época de colegio, confortable arropo y poco conocimiento del mundo. Grandes momentos, eso sí. La realidad ahora es otra:
He sobrevivido a una caza de brujas con todas las miradas de reojo puestas en mí. Todo arreglado supuestamente. La Cosa ha tomado a varios de mis compañeros pero yo sabré neutralizarlos, curioso Internado.
Intento no creermelo para tener de alguna manera los pies en el suelo, pero a veces es tan obvio. He llegado a la conclusión de que la vida, por lo menos la mía, es como un puzzle que hay que empezar desde el final. Las primeras piezas ya estaban ahí pero escondidas y aunque nos las enseñan, nuestros ojos aún no están desarrollados para semejante ejercicio.
Un desfile de tres preciosidades y una sexóloga, y nuevas piezzas para mí. Esos son mi recompensa por tomar el buen camino. Pronto eso cambiará y yo asfaltaré mis propios caminos. Ahora voy a confesarme a la descendiente del Diablo. Pero que quede claro: No pienso tirarme a la hija del jefe.

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